December 25, 2018 – The Nativity of the Lord, Mass during the Day

MerryChristmas

The Nativity of the Lord – Christmas – Mass During the Day
Lectionary: 16

Sunday Bulletin 2018-12-23[254]

Reading 1IS 52:7-10

How beautiful upon the mountains
are the feet of him who brings glad tidings,
announcing peace, bearing good news,
announcing salvation, and saying to Zion,
“Your God is King!”Hark! Your sentinels raise a cry,
together they shout for joy,
for they see directly, before their eyes,
the LORD restoring Zion.
Break out together in song,
O ruins of Jerusalem!
For the LORD comforts his people,
he redeems Jerusalem.
The LORD has bared his holy arm
in the sight of all the nations;
all the ends of the earth will behold
the salvation of our God.

Responsorial PsalmPS 98:1, 2-3, 3-4, 5-6.

R.(3c) All the ends of the earth have seen the saving power of God.
Sing to the LORD a new song,
for he has done wondrous deeds;
his right hand has won victory for him,
his holy arm.
R. All the ends of the earth have seen the saving power of God.
The LORD has made his salvation known:
in the sight of the nations he has revealed his justice.
He has remembered his kindness and his faithfulness
toward the house of Israel.
R. All the ends of the earth have seen the saving power of God.
All the ends of the earth have seen
the salvation by our God.
Sing joyfully to the LORD, all you lands;
break into song; sing praise.
R. All the ends of the earth have seen the saving power of God.
Sing praise to the LORD with the harp,
with the harp and melodious song.
With trumpets and the sound of the horn
sing joyfully before the King, the LORD.
R. All the ends of the earth have seen the saving power of God.
O Come Let Us Adore Him

Reading 2 HEB 1:1-6

Brothers and sisters:
In times past, God spoke in partial and various ways
to our ancestors through the prophets;
in these last days, he has spoken to us through the Son,
whom he made heir of all things
and through whom he created the universe,
who is the refulgence of his glory,
the very imprint of his being,
and who sustains all things by his mighty word.
When he had accomplished purification from sins,
he took his seat at the right hand of the Majesty on high,
as far superior to the angels
as the name he has inherited is more excellent than theirs.For to which of the angels did God ever say:
You are my son; this day I have begotten you?
Or again:
I will be a father to him, and he shall be a son to me?
And again, when he leads the firstborn into the world, he says:
Let all the angels of God worship him.

Alleluia

R. Alleluia, alleluia.
A holy day has dawned upon us.
Come, you nations, and adore the Lord.
For today a great light has come upon the earth.
R. Alleluia, alleluia.

GospelJN 1:1-18

In the beginning was the Word,
and the Word was with God,
and the Word was God.
He was in the beginning with God.
All things came to be through him,
and without him nothing came to be.
What came to be through him was life,
and this life was the light of the human race;
the light shines in the darkness,
and the darkness has not overcome it.
A man named John was sent from God.
He came for testimony, to testify to the light,
so that all might believe through him.
He was not the light,
but came to testify to the light.
The true light, which enlightens everyone, was coming into the world.
He was in the world,
and the world came to be through him,
but the world did not know him.
He came to what was his own,
but his own people did not accept him.But to those who did accept him
he gave power to become children of God,
to those who believe in his name,
who were born not by natural generation
nor by human choice nor by a man’s decision
but of God.
And the Word became flesh
and made his dwelling among us,
and we saw his glory,
the glory as of the Father’s only Son,
full of grace and truth.
John testified to him and cried out, saying,
“This was he of whom I said,
‘The one who is coming after me ranks ahead of me
because he existed before me.'”
From his fullness we have all received,
grace in place of grace,
because while the law was given through Moses,
grace and truth came through Jesus Christ.
No one has ever seen God.
The only Son, God, who is at the Father’s side,
has revealed him.

Or JN 1:1-5, 9-14

In the beginning was the Word,
and the Word was with God,
and the Word was God.
He was in the beginning with God.
All things came to be through him,
and without him nothing came to be.
What came to be through him was life,
and this life was the light of the human race;
the light shines in the darkness,
and the darkness has not overcome it.
The true light, which enlightens everyone, was coming into the world.
He was in the world,
and the world came to be through him,
but the world did not know him.
He came to what was his own,
but his own people did not accept him.

But to those who did accept him
he gave power to become children of God,
to those who believe in his name,
who were born not by natural generation
nor by human choice nor by a man’s decision
but of God.
And the Word became flesh
and made his dwelling among us,
and we saw his glory,
the glory as of the Father’s only Son,
full of grace and truth.

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After mass we enjoyed a Coffee Service with holiday table laden with delicious sweets and savories! Merry Christmas! 

 

25 de diciembre 2018 – La Natividad del Señor (Navidad) Misa del día

La Natividad del Señor (Navidad)
Misa del día
Leccionario: 16

Primera lectura

Is 52, 7-10
¡Qué hermoso es ver correr sobre los montes
al mensajero que anuncia la paz,
al mensajero que trae la buena nueva,
que pregona la salvación,
que dice a Sión: “Tu Dios es rey”!Escucha: Tus centinelas alzan la voz
y todos a una gritan alborozados,
porque ven con sus propios ojos al Señor,
que retorna a Sión.Prorrumpan en gritos de alegría, ruinas de Jerusalén,
porque el Señor rescata a su pueblo, consuela a Jerusalén.
Descubre el Señor su santo brazo
a la vista de todas las naciones.
Verá la tierra entera
la salvación que viene de nuestro Dios.

Salmo Responsorial

Sal 97, 1. 2-3ab. 3cd-4. 5-6.
R. (3cd) Toda la tierra ha visto al Salvador.
Cantemos al Señor un canto nuevo,
pues ha hecho maravillas.
Su diestra y su santo brazo
le han dado la victoria.
R. Toda la tierra ha visto al Salvador.
El Señor ha dado a conocer su victoria,
y ha revelado a las naciones su justicia.
Una vez más ha demostrado Dios
su amor y su lealtad hacia Israel.
R. Toda la tierra ha visto al Salvador.
La tierra entera ha contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Que todos los pueblos y naciones
aclamen con júbilo al Señor.
R. Toda la tierra ha visto al Salvador.
Cantemos al Señor al son del arpa,
suenen los instrumentos.
Aclamemos al son de los clarines
al Señor, nuestro rey.
R. Toda la tierra ha visto al Salvador.

Segunda Lectura

Hb 1, 1-6

En distintas ocasiones y de muchas maneras habló Dios en el pasado a nuestros padres, por boca de los profetas. Ahora, en estos tiempos, nos ha hablado por medio de su Hijo, a quien constituyó heredero de todas las cosas y por medio del cual hizo el universo.

El Hijo es el resplandor de la gloria de Dios, la imagen fiel de su ser y el sostén de todas las cosas con su palabra poderosa. Él mismo, después de efectuar la purificación de los pecados, se sentó a la diestra de la majestad de Dios, en las alturas, tanto más encumbrado sobre los ángeles, cuanto más excelso es el nombre que, como herencia, le corresponde.

Porque ¿a cuál de los ángeles le dijo Dios: Tú eres mi Hijo; yo te he engendrado hoy? ¿O de qué ángel dijo Dios: Yo seré para él un padre y él será para mí un hijo? Además, en otro pasaje, cuando introduce en el mundo a su primogénito, dice: Adórenlo todos los ángeles de Dios.

Aclamación antes del Evangelio

R. Aleluya, aleluya.
Un día sagrado ha brillado para nosotros.
Vengan naciones, y adoren al Señor,
porque hoy ha descendido una gran luz sobre la tierra.
R. Aleluya.

Evangelio

Jn 1, 1-18
En el principio ya existía aquel que es la Palabra,
y aquel que es la Palabra estaba con Dios y era Dios.
Ya en el principio él estaba con Dios.
Todas las cosas vinieron a la existencia por él
y sin él nada empezó de cuanto existe.
Él era la vida, y la vida era la luz de los hombres.
La luz brilla en las tinieblas
y las tinieblas no la recibieron.Hubo un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan.
Éste vino como testigo, para dar testimonio de la luz,
para que todos creyeran por medio de él.
Él no era la luz, sino testigo de la luz.Aquel que es la Palabra era la luz verdadera,
que ilumina a todo hombre que viene a este mundo.
En el mundo estaba;
el mundo había sido hecho por él
y, sin embargo, el mundo no lo conoció.Vino a los suyos y los suyos no lo recibieron;
pero a todos los que lo recibieron
les concedió poder llegar a ser hijos de Dios,
a los que creen en su nombre,
los cuales no nacieron de la sangre,
ni del deseo de la carne, ni por voluntad del hombre,
sino que nacieron de Dios.

Y aquel que es la Palabra se hizo hombre
y habitó entre nosotros.
Hemos visto su gloria,
gloria que le corresponde como a unigénito del Padre,
lleno de gracia y de verdad.

Juan el Bautista dio testimonio de él, clamando:
“A éste me refería cuando dije:
‘El que viene después de mí, tiene precedencia sobre mí,
porque ya existía antes que yo’ “.

De su plenitud hemos recibido todos gracia sobre gracia.
Porque la ley fue dada por medio de Moisés,
mientras que la gracia y la verdad vinieron por Jesucristo.
A Dios nadie lo ha visto jamás.
El Hijo unigénito, que está en el seno del Padre,
es quien lo ha revelado.

O bien:

Jn 1, 1-5. 9-14

En el principio ya existía aquel que es la Palabra,
y aquel que es la Palabra estaba con Dios y era Dios.
Ya en el principio él estaba con Dios.
Todas las cosas vinieron a la existencia por él
y sin él nada empezó de cuanto existe.
Él era la vida, y la vida era la luz de los hombres.
La luz brilla en las tinieblas
y las tinieblas no la recibieron.

Aquel que es la Palabra era la luz verdadera,
que ilumina a todo hombre que viene a este mundo.
En el mundo estaba;
el mundo había sido hecho por él
y, sin embargo, el mundo no lo conoció.

Vino a los suyos y los suyos no lo recibieron;
pero a todos los que lo recibieron
les concedió poder llegar a ser hijos de Dios,
a los que creen en su nombre,
los cuales no nacieron de la sangre,
ni del deseo de la carne, ni por voluntad del hombre,
sino que nacieron de Dios.

Y aquel que es la Palabra se hizo hombre
y habitó entre nosotros.
Hemos visto su gloria,
gloria que le corresponde como a unigénito del Padre,
lleno de gracia y de verdad.