Fiesta de la Presentación del Señor – 3 De Febrero 2-19

Primera lectura 

Presentation of Christ at the Temple – Giotto, Scravengi (Arena) Chapel, Padua, Italy

IV Domingo Ordinario
Leccionario: 72

Primera lectura 

Jer 1, 4-5. 17-19

En tiempo de Josías, el Señor me dirigió estas palabras:
“Desde antes de formarte en el seno materno, te conozco;
desde antes de que nacieras,
te consagré como profeta para las naciones.
Cíñete y prepárate;
ponte en pie y diles lo que yo te mando.
No temas, no titubees delante de ellos,
para que yo no te quebrante.

Mira: hoy te hago ciudad fortificada,
columna de hierro y muralla de bronce,
frente a toda esta tierra,
así se trate de los reyes de Judá, como de sus jefes,
de sus sacerdotes o de la gente del campo.
Te harán la guerra, pero no podrán contigo,
porque yo estoy a tu lado para salvarte”.


Salmo Responsorial

Salmo 70, 1-2. 3-4a. 5-6ab. 15ab y 17

R. (cf. 15ab) Señor, tú eres mi esperanza.
Señor, tú eres mi esperanza,
que no quede yo jamás defraudado. 
Tú, que eres justo, ayúdame y defiéndeme;
escucha mi oración y ponme a salvo.  
R. Señor, tú eres mi esperanza.
Sé para mí un refugio,
ciudad fortificada en que me salves. 
Y pues eres mi auxilio y mi defensa,
líbrame, Señor, de los malvados.   
R. Señor, tú eres mi esperanza.
Señor, tú eres mi esperanza;
desde mi juventud en ti confío.
Desde que estaba en el seno de mi madre,
yo me apoyaba en ti y tú me sostenías.  
R. Señor, tú eres mi esperanza.
Yo proclamaré siempre tu justicia
y a todas horas, tu misericordia. 
Me enseñaste a alabarte desde niño
y seguir alabándote es mi orgullo.   
R. Señor, tú eres mi esperanza.


Segunda Lectura

1 Cor 12, 31–13, 13

Hermanos: Aspiren a los dones de Dios más excelentes. Voy a mostrarles el camino mejor de todos. Aunque yo hablara las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor, no soy más que una campana que resuena o unos platillos que aturden. Aunque yo tuviera el don de profecía y penetrara todos los misterios, aunque yo poseyera en grado sublime el don de ciencia y mi fe fuera tan grande como para cambiar de sitio las montañas, si no tengo amor, nada soy. Aunque yo repartiera en limosnas todos mis bienes y aunque me dejara quemar vivo, si no tengo amor, de nada me sirve.

El amor es comprensivo, el amor es servicial y no tiene envidia; el amor no es presumido ni se envanece; no es grosero ni egoísta; no se irrita ni guarda rencor; no se alegra con la injusticia, sino que goza con la verdad. El amor disculpa sin límites, confía sin límites, espera sin límites, soporta sin límites.

El amor dura por siempre; en cambio, el don de profecía se acabará; el don de lenguas desaparecerá y el don de ciencia dejará de existir, porque nuestros dones de ciencia y de profecía son imperfectos. Pero cuando llegue la consumación, todo lo imperfecto desaparecerá.

Cuando yo era niño, hablaba como niño, sentía como niño y pensaba como niño; pero cuando llegué a ser hombre, hice a un lado las cosas de niño. Ahora vemos como en un espejo y oscuramente, pero después será cara a cara. Ahora sólo conozco de una manera imperfecta, pero entonces conoceré a Dios como él me conoce a mí. Ahora tenemos estas tres virtudes: la fe, la esperanza y el amor; pero el amor es la mayor de las tres.

O bien:

1 Cor 13, 4-13

Hermanos: El amor es comprensivo, el amor es servicial y no tiene envidia; el amor no es presumido ni se envanece; no es grosero ni egoísta; no se irrita ni guarda rencor; no se alegra con la injusticia, sino que goza con la verdad. El amor disculpa sin límites, confía sin límites, espera sin límites, soporta sin límites.

El amor dura por siempre; en cambio, el don de profecía se acabará; el don de lenguas desaparecerá y el don de ciencia dejará de existir, porque nuestros dones de ciencia y de profecía son imperfectos. Pero cuando llegue la consumación, todo lo imperfecto desaparecerá.

Cuando yo era niño, hablaba como niño, sentía como niño y pensaba como niño; pero cuando llegué a ser hombre, hice a un lado las cosas de niño. Ahora vemos como en un espejo y oscuramente, pero después será cara a cara. Ahora sólo conozco de una manera imperfecta, pero entonces conoceré a Dios como él me conoce a mí. Ahora tenemos estas tres virtudes: la fe, la esperanza y el amor; pero el amor es la mayor de las tres.


Aclamación antes del Evangelio

Lc 4, 18

R. Aleluya, aleluya.
El Señor me ha enviado
para anunciar a los pobres la buena nueva
y proclamar la liberación a los cautivos.
R. Aleluya.


Evangelio

Duccio - Jesus Teaching in the Temple
Jesus Teaching in the Temple – Duccio
Lc 4, 21-30

En aquel tiempo, después de que Jesús leyó en la sinagoga un pasaje del libro de Isaías, dijo: “Hoy mismo se ha cumplido este pasaje de la Escritura que acaban de oír”. Todos le daban su aprobación y admiraban la sabiduría de las palabras que salían de sus labios, y se preguntaban: “¿No es éste el hijo de José?”

Jesús les dijo: “Seguramente me dirán aquel refrán: ‘Médico, cúrate a ti mismo’ y haz aquí, en tu propia tierra, todos esos prodigios que hemos oído que has hecho en Cafarnaúm”. Y añadió: “Yo les aseguro que nadie es profeta en su tierra. Había ciertamente en Israel muchas viudas en los tiempos de Elías, cuando faltó la lluvia durante tres años y medio, y hubo un hambre terrible en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una viuda que vivía en Sarepta, ciudad de Sidón. Había muchos leprosos en Israel, en tiempos del profeta Eliseo; sin embargo, ninguno de ellos fue curado, sino Naamán, que era de Siria”.

Al oír esto, todos los que estaban en la sinagoga se llenaron de ira, y levantándose, lo sacaron de la ciudad y lo llevaron hasta una saliente del monte, sobre el que estaba construida la ciudad, para despeñarlo. Pero él, pasando por en medio de ellos, se alejó de allí.

Fourth Sunday in Ordinary Time – February 3, 2019

Fourth Sunday in Ordinary Time
Lectionary: 72

Jesus among the Doctors – Giotto, Scrovengi (Arena) Chapel, Padua, Italy

Reading 1JER 1:4-5, 17-19

The word of the LORD came to me, saying:
Before I formed you in the womb I knew you,
before you were born I dedicated you,
a prophet to the nations I appointed you.

But do you gird your loins;
stand up and tell them
all that I command you.
Be not crushed on their account,
as though I would leave you crushed before them;
for it is I this day
who have made you a fortified city,
a pillar of iron, a wall of brass,
against the whole land:
against Judah’s kings and princes,
against its priests and people.
They will fight against you but not prevail over you,
for I am with you to deliver you, says the LORD.

Responsorial PsalmPS 71:1-2, 3-4, 5-6, 15-17

R. (cf. 15ab) I will sing of your salvation.
In you, O LORD, I take refuge;
let me never be put to shame.
In your justice rescue me, and deliver me;
incline your ear to me, and save me.
R. I will sing of your salvation.
Be my rock of refuge,
a stronghold to give me safety,
 for you are my rock and my fortress.
O my God, rescue me from the hand of the wicked.
R. I will sing of your salvation.
For you are my hope, O Lord;
my trust, O God, from my youth.
On you I depend from birth;
from my mother’s womb you are my strength.
R. I will sing of your salvation.
My mouth shall declare your justice,
day by day your salvation.
O God, you have taught me from my youth,
and till the present I proclaim your wondrous deeds.
R. I will sing of your salvation.

Reading 2 1 COR 12:31—13:13

Brothers and sisters:
Strive eagerly for the greatest spiritual gifts.
But I shall show you a still more excellent way.

If I speak in human and angelic tongues,
but do not have love,
I am a resounding gong or a clashing cymbal.
And if I have the gift of prophecy,
and comprehend all mysteries and all knowledge;
if I have all faith so as to move mountains,
but do not have love, I am nothing.
If I give away everything I own,
and if I hand my body over so that I may boast,
but do not have love, I gain nothing.

Love is patient, love is kind.
It is not jealous, it is not pompous,
It is not inflated, it is not rude,
it does not seek its own interests,
it is not quick-tempered, it does not brood over injury,
it does not rejoice over wrongdoing
but rejoices with the truth.
It bears all things, believes all things,
hopes all things, endures all things.

Love never fails.
If there are prophecies, they will be brought to nothing;
if tongues, they will cease;
if knowledge, it will be brought to nothing.
For we know partially and we prophesy partially,
but when the perfect comes, the partial will pass away.
When I was a child, I used to talk as a child,
think as a child, reason as a child;
when I became a man, I put aside childish things.
At present we see indistinctly, as in a mirror,
but then face to face.
At present I know partially;
then I shall know fully, as I am fully known.
So faith, hope, love remain, these three;
but the greatest of these is love.

Or 1 COR 13:4-13

Brothers and sisters:
Love is patient, love is kind.
It is not jealous, it is not pompous,
it is not inflated, it is not rude, 
it does not seek its own interests,
it is not quick-tempered, it does not brood over injury,
it does not rejoice over wrongdoing but rejoices with the truth.
It bears all things, believes all things,
hopes all things, endures all things.

Love never fails.
If there are prophecies, they will be brought to nothing;
if tongues, they will cease;
if knowledge, it will be brought to nothing.
For we know partially and we prophesy partially,
but when the perfect comes, the partial will pass away.
When I was a child, I used to talk as a child,
think as a child, reason as a child;
when I became a man, I put aside childish things.
At present we see indistinctly, as in a mirror,
but then face to face.
At present I know partially;
then I shall know fully, as I am fully known.
So faith, hope, love remain, these three;
but the greatest of these is love.

AlleluiaLK 4:18

R. Alleluia, alleluia.
The Lord sent me to bring glad tidings to the poor,
to proclaim liberty to captives.
R. Alleluia, alleluia.

GospelLK 4:21-30

Jesus Teaching in the Temple – Duccio

Jesus began speaking in the synagogue, saying:
“Today this Scripture passage is fulfilled in your hearing.”
And all spoke highly of him
and were amazed at the gracious words that came from his mouth. 
They also asked, “Isn’t this the son of Joseph?”
He said to them, “Surely you will quote me this proverb,
‘Physician, cure yourself,’ and say,
‘Do here in your native place
the things that we heard were done in Capernaum.'”
And he said, “Amen, I say to you,
no prophet is accepted in his own native place.
Indeed, I tell you,
there were many widows in Israel in the days of Elijah
when the sky was closed for three and a half years
and a severe famine spread over the entire land.
It was to none of these that Elijah was sent,
but only to a widow in Zarephath in the land of Sidon.
Again, there were many lepers in Israel
during the time of Elisha the prophet;
yet not one of them was cleansed, but only Naaman the Syrian.”
When the people in the synagogue heard this,
they were all filled with fury.
They rose up, drove him out of the town,
and led him to the brow of the hill
on which their town had been built,
to hurl him down headlong.
But Jesus passed through the midst of them and went away.

III Domingo Ordinario – 27 De Enero 2019

Primera lectura 

Neh 8, 2-4a. 5-6. 8-10

En aquellos días, Esdras, el sacerdote, trajo el libro de la ley ante la asamblea, formada por los hombres, las mujeres y todos los que tenían uso de razón.

Era el día primero del mes séptimo, y Esdras leyó desde el amanecer hasta el mediodía, en la plaza que está frente a la puerta del Agua, en presencia de los hombres, las mujeres y todos los que tenían uso de razón. Todo el pueblo estaba atento a la lectura del libro de la ley. Esdras estaba de pie sobre un estrado de madera, levantado para esta ocasión. Esdras abrió el libro a la vista del pueblo, pues estaba en un sitio más alto que todos, y cuando lo abrió, el pueblo entero se puso de pie. Esdras bendijo entonces al Señor, el gran Dios, y todo el pueblo, levantando las manos, respondió: “¡Amén!”, e inclinándose, se postraron rostro en tierra. Los levitas leían el libro de la ley de Dios con claridad y explicaban el sentido, de suerte que el pueblo comprendía la lectura.

Entonces Nehemías, el gobernador, Esdras, el sacerdote y escriba, y los levitas que instruían a la gente, dijeron a todo el pueblo: “Éste es un día consagrado al Señor, nuestro Dios. No estén ustedes tristes ni lloren (porque todos lloraban al escuchar las palabras de la ley). Vayan a comer espléndidamente, tomen bebidas dulces y manden algo a los que nada tienen, pues hoy es un día consagrado al Señor, nuestro Dios. No estén tristes, porque celebrar al Señor es nuestra fuerza”.


Salmo Responsorial

Salmo 18, 8. 9. 10. 15

R. (Jn 6, 63c) Tú tienes, Señor, palabras de vida eterna.
La ley del Señor es perfecta del todo
y reconforta el alma;
inmutables son las palabras del Señor
y hacen sabio al sencillo.  
R. Tú tienes, Señor, palabras de vida eterna.
En los mandamientos del Señor hay rectitud
y alegría para el corazón;
son luz los preceptos del Señor
para alumbrar el camino.  
R. Tú tienes, Señor, palabras de vida eterna.
La voluntad de Dios es santa
y para siempre estable;
los mandamientos del Señor son verdaderos
y eternamente justos.  
R. Tú tienes, Señor, palabras de vida eterna.
Que sean gratas las palabras de mi boca,
y los anhelos de mi corazón.
Haz, Señor, que siempre te busque,
pues eres mi refugio y salvación.  
R. Tú tienes, Señor, palabras de vida eterna.


Segunda Lectura

1 Cor 12:12-30

Hermanos: Así como el cuerpo es uno y tiene muchos miembros y todos ellos, a pesar de ser muchos, forman un solo cuerpo, así también es Cristo. Porque todos nosotros, seamos judíos o no judíos, esclavos o libres, hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo, y a todos se nos ha dado a beber del mismo Espíritu.

El cuerpo no se compone de un solo miembro, sino de muchos. Si el pie dijera: “No soy mano, entonces no formo parte del cuerpo”, ¿dejaría por eso de ser parte del cuerpo? Y si el oído dijera: “Puesto que no soy ojo, no soy del cuerpo”, ¿dejaría por eso de ser parte del cuerpo? Si todo el cuerpo fuera ojo, ¿con qué oiríamos? Y si todo el cuerpo fuera oído, ¿con qué oleríamos? Ahora bien, Dios ha puesto los miembros del cuerpo cada uno en su lugar, según lo quiso. Si todos fueran un solo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo?

Cierto que los miembros son muchos, pero el cuerpo es uno solo. El ojo no puede decirle a la mano: “No te necesito”; ni la cabeza, a los pies: “Ustedes no me hacen falta”. Por el contrario, los miembros que parecen más débiles son los más necesarios. Y a los más íntimos los tratamos con mayor decoro, porque los demás no lo necesitan. Así formó Dios el cuerpo, dando más honor a los miembros que carecían de él, para que no haya división en el cuerpo y para que cada miembro se preocupe de los demás. Cuando un miembro sufre, todos sufren con él; y cuando recibe honores, todos se alegran con él.


The Apse Mosaic at San Clemente
12th or 13th century 
Mosaic 
Church of San Clemente, Rome
Like the one at St. John Lateran, this apse mosaic centers on a cross that relates to a vision of Paradise. But San Clemente’s mosaic merges the iconography of Paradise with images of the Church in the contemporary world. Thus its most prominent feature is a vast vine studded with figures of lords and stewards, Doctors of the Church, and peasants (example) engaged in their daily tasks. 

The vine is identified as the Church by an inscription along the band just above the sheep: ECCLESIAM CHRISTI VITI SIMILABIMUS ISTI DE LIGNO CRUCIS JACOBI DENS, IGNATIIQ[UE] INSUPRA SCRIPTI REQUIESCUNT CORPORE CHRISTI QUAM LEX ARENTEM, SED CRUX FACIT ESSE VIRENTEM, “We have likened the Church of Christ to this vine; the Law made it wither but the Cross made it bloom. In the body of Christ above this inscription rest [some] wood from the Cross, a tooth of James, and of Ignatius.” 

Below this inscription the apostles are represented by twelve sheep that face toward the Lamb of God, an image based on the Book of Revelation. 

The cross itself is actually a complete crucifixion scene with Mary and St. John beside it and the hand of God the Father above, tendering a wreath of victory to Christ. The risen and regnant Christ is above the entire work, in a medallion over the highest point of the arch

The vine grows out of the tree at the base of the cross, from which flow the four rivers of Eden. The two stags drinking there allude to Ps. 42:1, “As the hart panteth after the fountains of water; so my soul panteth after thee, O God.” 

Where the apse meets the flat surface of the east end of the nave, the mosaic represents Bethlehem on the left and Jerusalem on the right. Both are presented as loci of historical events, not as heavenly idealizations. In Bethlehem we see an image of the boy Christ and of another boy running down a flight of stairs; in Jerusalem a cross and a cock remind viewers that this city was the scene of the Crucifixion and of Peter’s denial. 

Above the two towns are Isaiah (left side) and Jeremiah (right side) and two pairs of saints: St. Lawrence and St. Paulon the left, St. Clement and St. Peter on the right. Source: http://www.christianiconography.info/sanClemente/apse.html

Pues bien, ustedes son el cuerpo de Cristo y cada uno es un miembro de él. En la Iglesia, Dios ha puesto en primer lugar a los apóstoles; en segundo lugar, a los profetas; en tercer lugar, a los maestros; luego, a los que hacen milagros, a los que tienen el don de curar a los enfermos, a los que ayudan, a los que administran, a los que tienen el don de lenguas y el de interpretarlas. ¿Acaso son todos apóstoles? ¿Son todos profetas? ¿Son todos maestros? ¿Hacen todos milagros? ¿Tienen todos el don de curar? ¿Tienen todos el don de lenguas y todos las interpretan?

O bien:

1 Cor 12, 12-14. 27

Hermanos: Así como el cuerpo es uno y tiene muchos miembros y todos ellos, a pesar de ser muchos, forman un solo cuerpo, así también es Cristo. Porque todos nosotros, seamos judíos o no judíos, esclavos o libres, hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo, y a todos se nos ha dado a beber del mismo Espíritu. Ustedes son el cuerpo de Cristo y cada uno es un miembro de él.


Aclamación antes del Evangelio

Lc 4, 18

R. Aleluya, aleluya.
El Señor me ha enviado
para anunciar a los pobres la buena nueva
y proclamar la liberación a los cautivos.
R. Aleluya.


Evangelio

xxcitationxx

Muchos han tratado de escribir la historia de las cosas que pasaron entre nosotros, tal y como nos las trasmitieron los que las vieron desde el principio y que ayudaron en la predicación. Yo también, ilustre Teófilo, después de haberme informado minuciosamente de todo, desde sus principios, pensé escribírtelo por orden, para que veas la verdad de lo que se te ha enseñado.

(Después de que Jesús fue tentado por el demonio en el desierto), impulsado por el Espíritu, volvió a Galilea. Iba enseñando en las sinagogas; todos lo alababan y su fama se extendió por toda la región. Fue también a Nazaret, donde se había criado. Entró en la sinagoga, como era su costumbre hacerlo los sábados, y se levantó para hacer la lectura. Se le dio el volumen del profeta Isaías, lo desenrolló y encontró el pasaje en que estaba escrito: El espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para llevar a los pobres la buena nueva, para anunciar la liberación a los cautivos y la curación a los ciegos, para dar libertad a los oprimidos y proclamar el año de gracia del Señor.

Enrolló el volumen, lo devolvió al encargado y se sentó. Los ojos de todos los asistentes a la sinagoga estaban fijos en él. Entonces comenzó a hablar, diciendo: “Hoy mismo se ha cumplido este pasaje de la Escritura que acaban de oír”.

Third Sunday in Ordinary Time – January 27, 2019

Third Sunday in Ordinary Time
Lectionary: 69

Reading 1NEH 8:2-4A, 5-6, 8-10

Ezra the priest brought the law before the assembly,
which consisted of men, women,
and those children old enough to understand.
Standing at one end of the open place that was before the Water Gate,
he read out of the book from daybreak till midday,
in the presence of the men, the women,
and those children old enough to understand;
and all the people listened attentively to the book of the law.
Ezra the scribe stood on a wooden platform 
that had been made for the occasion.
He opened the scroll
so that all the people might see it
— for he was standing higher up than any of the people —;
and, as he opened it, all the people rose.
Ezra blessed the LORD, the great God,
and all the people, their hands raised high, answered, 
“Amen, amen!”
Then they bowed down and prostrated themselves before the LORD,
their faces to the ground.
Ezra read plainly from the book of the law of God,
interpreting it so that all could understand what was read.
Then Nehemiah, that is, His Excellency, and Ezra the priest-scribe
and the Levites who were instructing the people
said to all the people:
“Today is holy to the LORD your God.
Do not be sad, and do not weep”—
for all the people were weeping as they heard the words of the law.
He said further: “Go, eat rich foods and drink sweet drinks,
and allot portions to those who had nothing prepared;
for today is holy to our LORD.
Do not be saddened this day,
for rejoicing in the LORD must be your strength!”

Responsorial Psalm PS 19:8, 9, 10, 15   

R. (cf John 6:63c) Your words, Lord, are Spirit and life.
The law of the LORD is perfect,
refreshing the soul;
The decree of the LORD is trustworthy,
giving wisdom to the simple.
R. Your words, Lord, are Spirit and life.
The precepts of the LORD are right,
rejoicing the heart;
The command of the LORD is clear,
enlightening the eye.
R. Your words, Lord, are Spirit and life.
The fear of the LORD is pure,
enduring forever;
The ordinances of the LORD are true,
all of them just.
R. Your words, Lord, are Spirit and life.
Let the words of my mouth and the thought of my heart
find favor before you,
O LORD, my rock and my redeemer.
R. Your words, Lord, are Spirit and life.

Reading 2 1 COR 12:12-30


Brothers and sisters:
As a body is one though it has many parts,
and all the parts of the body, though many, are one body,
so also Christ.
For in one Spirit we were all baptized into one body,
whether Jews or Greeks, slaves or free persons,
and we were all given to drink of one Spirit.


The Apse Mosaic at San Clemente
12th or 13th century 
Mosaic 
Church of San Clemente, Rome
Like the one at St. John Lateran, this apse mosaic centers on a cross that relates to a vision of Paradise. But San Clemente’s mosaic merges the iconography of Paradise with images of the Church in the contemporary world. Thus its most prominent feature is a vast vine studded with figures of lords and stewards, Doctors of the Church, and peasants (example) engaged in their daily tasks. 

The vine is identified as the Church by an inscription along the band just above the sheep: ECCLESIAM CHRISTI VITI SIMILABIMUS ISTI DE LIGNO CRUCIS JACOBI DENS, IGNATIIQ[UE] INSUPRA SCRIPTI REQUIESCUNT CORPORE CHRISTI QUAM LEX ARENTEM, SED CRUX FACIT ESSE VIRENTEM, “We have likened the Church of Christ to this vine; the Law made it wither but the Cross made it bloom. In the body of Christ above this inscription rest [some] wood from the Cross, a tooth of James, and of Ignatius.” 

Below this inscription the apostles are represented by twelve sheep that face toward the Lamb of God, an image based on the Book of Revelation. 

The cross itself is actually a complete crucifixion scene with Mary and St. John beside it and the hand of God the Father above, tendering a wreath of victory to Christ. The risen and regnant Christ is above the entire work, in a medallion over the highest point of the arch

The vine grows out of the tree at the base of the cross, from which flow the four rivers of Eden. The two stags drinking there allude to Ps. 42:1, “As the hart panteth after the fountains of water; so my soul panteth after thee, O God.” 

Where the apse meets the flat surface of the east end of the nave, the mosaic represents Bethlehem on the left and Jerusalem on the right. Both are presented as loci of historical events, not as heavenly idealizations. In Bethlehem we see an image of the boy Christ and of another boy running down a flight of stairs; in Jerusalem a cross and a cock remind viewers that this city was the scene of the Crucifixion and of Peter’s denial. 

Above the two towns are Isaiah (left side) and Jeremiah (right side) and two pairs of saints: St. Lawrence and St. Paulon the left, St. Clement and St. Peter on the right. Source: http://www.christianiconography.info/sanClemente/apse.html

Now the body is not a single part, but many.
If a foot should say,
“Because I am not a hand I do not belong to the body, “
it does not for this reason belong any less to the body.
Or if an ear should say,
“Because I am not an eye I do not belong to the body, “

it does not for this reason belong any less to the body.
If the whole body were an eye, where would the hearing be?
If the whole body were hearing, where would the sense of smell be?
But as it is, God placed the parts,
each one of them, in the body as he intended.
If they were all one part, where would the body be?
But as it is, there are many parts, yet one body.
The eye cannot say to the hand, “I do not need you, “
nor again the head to the feet, “I do not need you.”
Indeed, the parts of the body that seem to be weaker
are all the more necessary,
and those parts of the body that we consider less honorable
we surround with greater honor,
and our less presentable parts are treated with greater propriety,
whereas our more presentable parts do not need this.
But God has so constructed the body
as to give greater honor to a part that is without it,
so that there may be no division in the body,
but that the parts may have the same concern for one another.
If one part suffers, all the parts suffer with it;
if one part is honored, all the parts share its joy.

Now you are Christ’s body, and individually parts of it.
Some people God has designated in the church
to be, first, apostles; second, prophets; third, teachers;
then, mighty deeds;
then gifts of healing, assistance, administration,
and varieties of tongues.
Are all apostles? Are all prophets? Are all teachers?
Do all work mighty deeds? Do all have gifts of healing?
Do all speak in tongues? Do all interpret?

Or1 COR 12:12-14, 27

Brothers and sisters:
As a body is one though it has many parts,
and all the parts of the body, though many, are one body,
so also Christ.
For in one Spirit we were all baptized into one body,
whether Jews or Greeks, slaves or free persons,

and we were all given to drink of one Spirit.
Now the body is not a single part, but many.
You are Christ’s body, and individually parts of it.

AlleluiaCF. LK 4:18

R. Alleluia, alleluia.
The Lord sent me to bring glad tidings to the poor,
and to proclaim liberty to captives.
R. Alleluia, alleluia.

GospelLK 1:1-4; 4:14-21

Since many have undertaken to compile a narrative of the events
that have been fulfilled among us,
just as those who were eyewitnesses from the beginning
and ministers of the word have handed them down to us,
I too have decided,
after investigating everything accurately anew,
to write it down in an orderly sequence for you,
most excellent Theophilus, 
so that you may realize the certainty of the teachings
you have received.

Jesus returned to Galilee in the power of the Spirit,
and news of him spread throughout the whole region.
He taught in their synagogues and was praised by all.

He came to Nazareth, where he had grown up,
and went according to his custom 
into the synagogue on the sabbath day.
He stood up to read and was handed a scroll of the prophet Isaiah.
He unrolled the scroll and found the passage where it was written:
The Spirit of the Lord is upon me,
because he has anointed me 
to bring glad tidings to the poor.

He has sent me to proclaim liberty to captives
and recovery of sight to the blind,
to let the oppressed go free,
and to proclaim a year acceptable to the Lord.

Rolling up the scroll, he handed it back to the attendant and sat down,
and the eyes of all in the synagogue looked intently at him.
He said to them,
“Today this Scripture passage is fulfilled in your hearing.”

In his homily Fr. Luis recommended this story of the life of Sister Claire Crockett

Second Sunday in Ordinary Time – January 20, 2019

Marriage at Cana – Gioto, Scrovengi (Arena) Chapel, Padua, Italy

Reading 1IS 62:1-5

For Zion’s sake I will not be silent,
for Jerusalem’s sake I will not be quiet,
until her vindication shines forth like the dawn
and her victory like a burning torch.

Nations shall behold your vindication,
and all the kings your glory;
you shall be called by a new name
pronounced by the mouth of the LORD.
You shall be a glorious crown in the hand of the LORD,
a royal diadem held by your God.
No more shall people call you “Forsaken, “
or your land “Desolate, “
but you shall be called “My Delight, “
and your land “Espoused.”
For the LORD delights in you
and makes your land his spouse.
As a young man marries a virgin,
your Builder shall marry you;
and as a bridegroom rejoices in his bride
so shall your God rejoice in you.

Responsorial PsalmPS 96:1-2, 2-3, 7-8, 9-10 

R. (3) Proclaim his marvelous deeds to all the nations.
Sing to the LORD a new song;
sing to the LORD, all you lands.
Sing to the LORD; bless his name.
R. Proclaim his marvelous deeds to all the nations.
Announce his salvation, day after day.
Tell his glory among the nations;
 among all peoples, his wondrous deeds.
R. Proclaim his marvelous deeds to all the nations.
Give to the LORD, you families of nations,
give to the LORD glory and praise;
 give to the LORD the glory due his name! 
R. Proclaim his marvelous deeds to all the nations.
Worship the LORD in holy attire.
Tremble before him, all the earth;
Say among the nations: The LORD is king.
He governs the peoples with equity.
R. Proclaim his marvelous deeds to all the nations.

Reading 21 COR 12:4-11

Brothers and sisters:
There are different kinds of spiritual gifts but the same Spirit; 
there are different forms of service but the same Lord;
there are different workings but the same God
who produces all of them in everyone.
To each individual the manifestation of the Spirit
is given for some benefit.
To one is given through the Spirit the expression of wisdom;
to another, the expression of knowledge according to the
same Spirit;
to another, faith by the same Spirit;
to another, gifts of healing by the one Spirit;
to another, mighty deeds;
to another, prophecy;
to another, discernment of spirits;
to another, varieties of tongues;
to another, interpretation of tongues.
But one and the same Spirit produces all of these,
distributing them individually to each person as he wishes.

Alleluia CF. 2 THES 2:14

R. Alleluia, alleluia.
God has called us through the Gospel
to possess the glory of our Lord Jesus Christ.
R. Alleluia, alleluia.

GospelJN 2:1-11

There was a wedding at Cana in Galilee,
and the mother of Jesus was there.
Jesus and his disciples were also invited to the wedding.
When the wine ran short,
the mother of Jesus said to him,
“They have no wine.”
And Jesus said to her,
“Woman, how does your concern affect me?
My hour has not yet come.”
His mother said to the servers,
“Do whatever he tells you.”
Now there were six stone water jars there for Jewish ceremonial washings,
each holding twenty to thirty gallons.
Jesus told the them,
“Fill the jars with water.”
So they filled them to the brim.
Then he told them,
“Draw some out now and take it to the headwaiter.”
So they took it. 
And when the headwaiter tasted the water that had become wine,
without knowing where it came from
— although the servers who had drawn the water knew —,
the headwaiter called the bridegroom and said to him,
“Everyone serves good wine first,
and then when people have drunk freely, an inferior one;
but you have kept the good wine until now.”
Jesus did this as the beginning of his signs at Cana in Galilee
and so revealed his glory,
and his disciples began to believe in him.

Segundo Domingo Ordinario – 20 De Enero 2019

Segundo Domingo Ordinario
Leccionario: 66

Marriage Feast at Cana – Giotto, Scrovengi (Arena) Chapel, Padua, Italy

Primera lectura 

Is 62, 1-5

Por amor a Sión no me callaré
y por amor a Jerusalén no me daré reposo,
hasta que surja en ella esplendoroso el justo
y brille su salvación como una antorcha.

Entonces las naciones verán tu justicia,
y tu gloria todos los reyes.
Te llamarán con un nombre nuevo,
pronunciado por la boca del Señor.
Serás corona de gloria en la mano del Señor
y diadema real en la palma de su mano.

Ya no te llamarán “Abandonada”,
ni a tu tierra, “Desolada”;
a ti te llamarán “Mi complacencia”
y a tu tierra, “Desposada”,
porque el Señor se ha complacido en ti
y se ha desposado con tu tierra.

Como un joven se desposa con una doncella,
se desposará contigo tu hacedor;
como el esposo se alegra con la esposa,
así se alegrará tu Dios contigo.


Salmo Responsorial

Salmo 95, 1-2a. 2b-3. 7-8a. 9-10a y c.

R. (3) Cantemos la grandeza del Señor.
Cantemos al Señor un nuevo canto,
que le canten al Señor toda la tierra;
cantemos al Señor y bendigámoslo.    
R. Cantemos la grandeza del Señor.
Proclamemos su amor día tras día, 
su grandeza anunciemos a los pueblos;
de nación en nación, sus maravillas.  
 R. Cantemos la grandeza del Señor.
Alaben al Señor, pueblos del orbe,
reconozcan su gloria y su poder
y tribútenle honores a su nombre.  
R. Cantemos la grandeza del Señor.
Caigamos en su templo de rodillas. 
Tiemblen ante el Señor los atrevidos. 
“Reina el Señor”, digamos a los pueblos, 
gobierna a las naciones con justicia.  
 R. Cantemos la grandeza del Señor.


Segunda Lectura

1 Cor 12, 4-11

Hermanos: Hay diferentes dones, pero el Espíritu es el mismo. Hay diferentes servicios, pero el Señor es el mismo. Hay diferentes actividades, pero Dios, que hace todo en todos, es el mismo.

En cada uno se manifiesta el Espíritu para el bien común. Uno recibe el don de la sabiduría; otro, el don de la ciencia. A uno se le concede el don de la fe; a otro, la gracia de hacer curaciones, y a otro más, poderes milagrosos. Uno recibe el don de profecía, y otro, el de discernir los espíritus. A uno se le concede el don de lenguas, y a otro, el de interpretarlas. Pero es uno solo y el mismo Espíritu el que hace todo eso, distribuyendo a cada uno sus dones, según su voluntad.

Palabra de Dios.


Aclamación antes del Evangelio

Cf 2 Tes 2, 14

R. Aleluya, aleluya.
Dios nos ha llamado, por medio del Evangelio,
a participar de la gloria de nuestro Señor Jesucristo.
R. Aleluya.


Evangelio

Jn 2, 1-11

En aquel tiempo, hubo una boda en Caná de Galilea, a la cual asistió la madre de Jesús. Éste y sus discípulos también fueron invitados. Como llegara a faltar el vino, María le dijo a Jesús: “Ya no tienen vino”. Jesús le contestó: “Mujer, ¿qué podemos hacer tú y yo? Todavía no llega mi hora”. Pero ella dijo a los que servían: “Hagan lo que él les diga”.

Había allí seis tinajas de piedra, de unos cien litros cada una, que servían para las purificaciones de los judíos. Jesús dijo a los que servían: “Llenen de agua esas tinajas”. Y las llenaron hasta el borde. Entonces les dijo: “Saquen ahora un poco y llévenselo al mayordomo”.

Así lo hicieron, y en cuanto el mayordomo probó el agua convertida en vino, sin saber su procedencia, porque sólo los sirvientes la sabían, llamó al novio y le dijo: “Todo el mundo sirve primero el vino mejor, y cuando los invitados ya han bebido bastante, se sirve el corriente. Tú, en cambio, has guardado el vino mejor hasta ahora”.

Esto que hizo Jesús en Caná de Galilea fue el primero de sus signos. Así manifestó su gloria y sus discípulos creyeron en él.

Segundo Domingo Ordinario – 20 De Enero 2019

Segundo Domingo Ordinario
Leccionario: 66

Primera lectura

 

Is 62, 1-5

Por amor a Sión no me callaré
y por amor a Jerusalén no me daré reposo,
hasta que surja en ella esplendoroso el justo
y brille su salvación como una antorcha.

Entonces las naciones verán tu justicia,
y tu gloria todos los reyes.
Te llamarán con un nombre nuevo,
pronunciado por la boca del Señor.
Serás corona de gloria en la mano del Señor
y diadema real en la palma de su mano.

Ya no te llamarán “Abandonada”,
ni a tu tierra, “Desolada”;
a ti te llamarán “Mi complacencia”
y a tu tierra, “Desposada”,
porque el Señor se ha complacido en ti
y se ha desposado con tu tierra.

Como un joven se desposa con una doncella,
se desposará contigo tu hacedor;
como el esposo se alegra con la esposa,
así se alegrará tu Dios contigo.


Salmo Responsorial

Salmo 95, 1-2a. 2b-3. 7-8a. 9-10a y c.

R. (3) Cantemos la grandeza del Señor.
Cantemos al Señor un nuevo canto,
que le canten al Señor toda la tierra;
cantemos al Señor y bendigámoslo.    
R. Cantemos la grandeza del Señor.
Proclamemos su amor día tras día, 
su grandeza anunciemos a los pueblos;
de nación en nación, sus maravillas.  
 R. Cantemos la grandeza del Señor.
Alaben al Señor, pueblos del orbe,
reconozcan su gloria y su poder
y tribútenle honores a su nombre.  
R. Cantemos la grandeza del Señor.
Caigamos en su templo de rodillas. 
Tiemblen ante el Señor los atrevidos. 
“Reina el Señor”, digamos a los pueblos, 
gobierna a las naciones con justicia.  
 R. Cantemos la grandeza del Señor.


Segunda Lectura

1 Cor 12, 4-11

Hermanos: Hay diferentes dones, pero el Espíritu es el mismo. Hay diferentes servicios, pero el Señor es el mismo. Hay diferentes actividades, pero Dios, que hace todo en todos, es el mismo.

En cada uno se manifiesta el Espíritu para el bien común. Uno recibe el don de la sabiduría; otro, el don de la ciencia. A uno se le concede el don de la fe; a otro, la gracia de hacer curaciones, y a otro más, poderes milagrosos. Uno recibe el don de profecía, y otro, el de discernir los espíritus. A uno se le concede el don de lenguas, y a otro, el de interpretarlas. Pero es uno solo y el mismo Espíritu el que hace todo eso, distribuyendo a cada uno sus dones, según su voluntad.

Palabra de Dios.


Aclamación antes del Evangelio

Cf 2 Tes 2, 14

R. Aleluya, aleluya.
Dios nos ha llamado, por medio del Evangelio,
a participar de la gloria de nuestro Señor Jesucristo.
R. Aleluya.


Evangelio

Jn 2, 1-11

En aquel tiempo, hubo una boda en Caná de Galilea, a la cual asistió la madre de Jesús. Éste y sus discípulos también fueron invitados. Como llegara a faltar el vino, María le dijo a Jesús: “Ya no tienen vino”. Jesús le contestó: “Mujer, ¿qué podemos hacer tú y yo? Todavía no llega mi hora”. Pero ella dijo a los que servían: “Hagan lo que él les diga”.

Había allí seis tinajas de piedra, de unos cien litros cada una, que servían para las purificaciones de los judíos. Jesús dijo a los que servían: “Llenen de agua esas tinajas”. Y las llenaron hasta el borde. Entonces les dijo: “Saquen ahora un poco y llévenselo al mayordomo”.

Así lo hicieron, y en cuanto el mayordomo probó el agua convertida en vino, sin saber su procedencia, porque sólo los sirvientes la sabían, llamó al novio y le dijo: “Todo el mundo sirve primero el vino mejor, y cuando los invitados ya han bebido bastante, se sirve el corriente. Tú, en cambio, has guardado el vino mejor hasta ahora”.

Esto que hizo Jesús en Caná de Galilea fue el primero de sus signos. Así manifestó su gloria y sus discípulos creyeron en él.