IV Domingo de Cuaresma – 31º De Marzo 2019

The Calling of St. Matthew, Caravaggio, circa 1600. Today’s gospel deals with the pharisees criticism of Jesus for associating with tax collectors.

Primera lectura 

Jos 5, 9a. 10-12

En aquellos días, el Señor dijo a Josué: “Hoy he quitado de encima de ustedes el oprobio de Egipto”.

Los israelitas acamparon en Guilgal, donde celebraron la Pascua, al atardecer del día catorce del mes, en la llanura desértica de Jericó. El día siguiente a la Pascua, comieron del fruto de la tierra, panes ázimos y granos de trigo tostados. A partir de aquel día, cesó el maná. Los israelitas ya no volvieron a tener maná, y desde aquel año comieron de los frutos que producía la tierra de Canaán.


Salmo Responsorial

Salmo 33, 2-3. 4-5. 6-7

R. (9a) Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor.
Bendeciré al Señora todas horas,
no cesará mi boca de alabarlo.
Yo me siento orgulloso del Señor,
que se alegre su pueblo al escucharlo.
R. Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor.
Proclamemos la grandeza del Señor,
y alabemos todos juntos su poder. 
Cuando acudí al Señor, me hizo caso
y me libró de todos mis temores. 
R. Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor.
Confía en el Señor y saltarás de gusto, 
jamás te sentirás decepcionado, 
porque el Señor escucha el clamor de los pobres 
y los libra de todas sus angustias. 
R. Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor.


Segunda Lectura

2 Cor 5, 17-21

Hermanos: El que vive según Cristo es una creatura nueva; para él todo lo viejo ha pasado. Ya todo es nuevo.

Todo esto proviene de Dios, que nos reconcilió consigo por medio de Cristo y que nos confirió el ministerio de la reconciliación. Porque, efectivamente, en Cristo, Dios reconcilió al mundo consigo y renunció a tomar en cuenta los pecados de los hombres, y a nosotros nos confió el mensaje de la reconciliación. Por eso, nosotros somos embajadores de Cristo, y por nuestro medio, es como si Dios mismo los exhortara a ustedes. En nombre de Cristo les pedimos que se dejen reconciliar con Dios.

Al que nunca cometió pecado, Dios lo hizo “pecado” por nosotros, para que, unidos a él, recibamos la salvación de Dios y nos volvamos justos y santos.


Aclamación antes del Evangelio

Lc 15, 18

R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Me levantaré, volveré a mi padre y le diré:
“Padre, he pecado contra el cielo y contra ti”.
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.


Evangelio

Lc 15, 1-3. 11-32

En aquel tiempo, se acercaban a Jesús los publicanos y los pecadores para escucharlo. Por lo cual los fariseos y los escribas murmuraban entre sí: “Éste recibe a los pecadores y come con ellos”.

Jesús les dijo entonces esta parábola: “Un hombre tenía dos hijos, y el menor de ellos le dijo a su padre: ‘Padre, dame la parte de la herencia que me toca’. Y él les repartió los bienes.

No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, se fue a un país lejano y allá derrochó su fortuna, viviendo de una manera disoluta. Después de malgastarlo todo, sobrevino en aquella región una gran hambre y él empezó a padecer necesidad. Entonces fue a pedirle trabajo a un habitante de aquel país, el cual lo mandó a sus campos a cuidar cerdos. Tenía ganas de hartarse con las bellotas que comían los cerdos, pero no lo dejaban que se las comiera.

Se puso entonces a reflexionar y se dijo: ‘¡Cuántos trabajadores en casa de mi padre tienen pan de sobra, y yo, aquí, me estoy muriendo de hambre! Me levantaré, volveré a mi padre y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo. Recíbeme como a uno de tus trabajadores’.

Enseguida se puso en camino hacia la casa de su padre. Estaba todavía lejos, cuando su padre lo vio y se enterneció profundamente. Corrió hacia él, y echándole los brazos al cuello, lo cubrió de besos. El muchacho le dijo: ‘Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo’.

Pero el padre les dijo a sus criados: ‘¡Pronto!, traigan la túnica más rica y vístansela; pónganle un anillo en el dedo y sandalias en los pies; traigan el becerro gordo y mátenlo. Comamos y hagamos una fiesta, porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y lo hemos encontrado’. Y empezó el banquete.

El hijo mayor estaba en el campo y al volver, cuando se acercó a la casa, oyó la música y los cantos. Entonces llamó a uno de los criados y le preguntó qué pasaba. Éste le contestó: ‘Tu hermano ha regresado y tu padre mandó matar el becerro gordo, por haberlo recobrado sano y salvo’. El hermano mayor se enojó y no quería entrar.

Salió entonces el padre y le rogó que entrara; pero él replicó: ‘¡Hace tanto tiempo que te sirvo, sin desobedecer jamás una orden tuya, y tú no me has dado nunca ni un cabrito para comérmelo con mis amigos! Pero eso sí, viene ese hijo tuyo, que despilfarró tus bienes con malas mujeres, y tú mandas matar el becerro gordo’.

El padre repuso: ‘Hijo, tú siempre estás conmigo y todo lo mío es tuyo. Pero era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y lo hemos encontrado’ ”.

Fourth Sunday in Lent – March 31, 2019

The Calling of St. Matthew by Caravaggio , circa 1600. Today’s gospel discusses Jesus’ involvement with classes of people disapproved of by the pharisees.

Reading 1JOS 5:9A, 10-12

The LORD said to Joshua, 
“Today I have removed the reproach of Egypt from you.”

While the Israelites were encamped at Gilgal on the plains of Jericho, 
they celebrated the Passover
on the evening of the fourteenth of the month.
On the day after the Passover,
they ate of the produce of the land 
in the form of unleavened cakes and parched grain.
On that same day after the Passover, 
on which they ate of the produce of the land, the manna ceased.
No longer was there manna for the Israelites, 
who that year ate of the yield of the land of Canaan.

Responsorial PsalmPS 34:2-3, 4-5, 6-7.

R. (9a)  Taste and see the goodness of the Lord.
I will bless the LORD at all times;
his praise shall be ever in my mouth.
Let my soul glory in the LORD;
the lowly will hear me and be glad.
R. Taste and see the goodness of the Lord.
Glorify the LORD with me,
let us together extol his name.
I sought the LORD, and he answered me
and delivered me from all my fears.
R. Taste and see the goodness of the Lord.
Look to him that you may be radiant with joy,
and your faces may not blush with shame.
When the poor one called out, the LORD heard,
 and from all his distress he saved him.
R. Taste and see the goodness of the Lord.

Reading 22 COR 5:17-21

Brothers and sisters:
Whoever is in Christ is a new creation:
the old things have passed away;
behold, new things have come.
And all this is from God,
who has reconciled us to himself through Christ 
and given us the ministry of reconciliation, 
namely, God was reconciling the world to himself in Christ, 
not counting their trespasses against them 
and entrusting to us the message of reconciliation.
So we are ambassadors for Christ,
as if God were appealing through us.
We implore you on behalf of Christ,
be reconciled to God.
For our sake he made him to be sin who did not know sin,
so that we might become the righteousness of God in him.

Verse Before The GospelLK 15:18

I will get up and go to my Father and shall say to him:
Father, I have sinned against heaven and against you.

GospelLK 15:1-3, 11-32

Tax collectors and sinners were all drawing near to listen to Jesus,
but the Pharisees and scribes began to complain, saying,
“This man welcomes sinners and eats with them.”
So to them Jesus addressed this parable:
“A man had two sons, and the younger son said to his father,
‘Father give me the share of your estate that should come to me.’

So the father divided the property between them.
After a few days, the younger son collected all his belongings
and set off to a distant country
where he squandered his inheritance on a life of dissipation.
When he had freely spent everything,
a severe famine struck that country,
and he found himself in dire need.
So he hired himself out to one of the local citizens
who sent him to his farm to tend the swine.
And he longed to eat his fill of the pods on which the swine fed,
but nobody gave him any.
Coming to his senses he thought,
‘How many of my father’s hired workers
have more than enough food to eat,
but here am I, dying from hunger.
I shall get up and go to my father and I shall say to him,
“Father, I have sinned against heaven and against you.
I no longer deserve to be called your son;
treat me as you would treat one of your hired workers.”’
So he got up and went back to his father.
While he was still a long way off,
his father caught sight of him, and was filled with compassion.
He ran to his son, embraced him and kissed him.
His son said to him,
‘Father, I have sinned against heaven and against you;
I no longer deserve to be called your son.’
But his father ordered his servants,
‘Quickly bring the finest robe and put it on him;
put a ring on his finger and sandals on his feet.
Take the fattened calf and slaughter it.
Then let us celebrate with a feast,
because this son of mine was dead, and has come to life again;
he was lost, and has been found.’
Then the celebration began.
Now the older son had been out in the field
and, on his way back, as he neared the house,
he heard the sound of music and dancing.
He called one of the servants and asked what this might mean.
The servant said to him,
‘Your brother has returned
and your father has slaughtered the fattened calf
because he has him back safe and sound.’
He became angry,
and when he refused to enter the house,
his father came out and pleaded with him.
He said to his father in reply,
‘Look, all these years I served you
and not once did I disobey your orders;
yet you never gave me even a young goat to feast on with my friends.
But when your son returns
who swallowed up your property with prostitutes,
for him you slaughter the fattened calf.’
He said to him,
‘My son, you are here with me always;
everything I have is yours.
But now we must celebrate and rejoice,
because your brother was dead and has come to life again;
he was lost and has been found.’”

Flood Clean Up – St. Hubert Hall Basement, March 22, 2019

CHRISTIAN AID MINISTRIES / RAPID RESPONSE TEAM cleans up the mess!

We are deeply grateful to CHRISTIAN AID MINISTRIES / RAPID RESPONSE TEAM who removed damaged storage items from St. Hubert’s Hall and washed off salvageable items and replaced them. They were in town last week working on the clean up at the Community Church. Francine Korn, President of the local St. Vincent de Paul Chapter, was on hand to assess damage to the Food Pantry, and met them. She asked if they could lend a hand to help clean out the hall basement and they agreed to return the following week.

CHRISTIAN AID MINISTRIES is an international organization, founded in the 1980s. The ministry serves communities recovering from disaster. The RAPID RESPONSE TEAM serves in rebuilding, and have backgrounds in the construction industry. This team is based in Fresno.

The hall basement had about 3 feet of standing water in it for about 72 hours during the flood, leaving behind a coating of mud on all the items stored.

Debris left on Fifth Street for pickup. All debris must be placed curbside by Sunday, March 24. Collections will be done the following week or two. John O’Connell bought us delicious pizzas from Smart Pizza. Thanks John!
RAPID RESPONSE TEAM washing off salvaged items.
Prayer before lunch.

We enjoyed fellowship at lunch with the crew. We were so impressed with these young men, all of whom have jobs and families in Fresno, and left at 2:00 in the morning to come to Guerneville. Before coming to St. Hubert’s they assisted an elderly couple whose home was damaged. After helping St. Elizabeth’s they went back to the Community Church to finish work there. If you would like to write to thank them, here is the address:
CHRISTIAN AID MINISTRIES / RAPID RESPONSE TEAM
1429 Elwood
Squaw Valley, CA 93675
Basement is cleared and drying out.

With continuing rain, it will take awhile for the basement to dry out.

The Altar of the Outdoor Church was completely submerged at the height of the flood.
The propane tank had tipped over and has been replaced by McPhails. They checked the furnace and water heater and all are in good working order.
The Outdoor Church


Prayers for our Community as we struggle to recover!


III Domingo de Cuaresma – 24 De Marzo 2019


Leccionario: 30

Primera lectura 

Ex 3, 1-8a. 13-15

En aquellos días, Moisés pastoreaba el rebaño de su suegro, Jetró, sacerdote de Madián. En cierta ocasión llevó el rebaño más allá del desierto, hasta el Horeb, el monte de Dios, y el Señor se le apareció en una llama que salía de un zarzal. Moisés observó con gran asombro que la zarza ardía sin consumirse y se dijo: “Voy a ver de cerca esa cosa tan extraña, por qué la zarza no se quema”.

Viendo el Señor que Moisés se había desviado para mirar, lo llamó desde la zarza: “¡Moisés, Moisés!” Él respondió: “Aquí estoy”. Le dijo Dios: “¡No te acerques! Quítate las sandalias, porque el lugar que pisas es tierra sagrada”. Y añadió: “Yo soy el Dios de tus padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob”.

Entonces Moisés se tapó la cara, porque tuvo miedo de mirar a Dios. Pero el Señor le dijo: “He visto la opresión de mi pueblo en Egipto, he oído sus quejas contra los opresores y conozco bien sus sufrimientos. He descendido para librar a mi pueblo de la opresión de los egipcios, para sacarlo de aquellas tierras y llevarlo a una tierra buena y espaciosa, una tierra que mana leche y miel”.

Moisés le dijo a Dios: “Está bien. Me presentaré a los hijos de Israel y les diré: ‘El Dios de sus padres me envía a ustedes’; pero cuando me pregunten cuál es su nombre, ¿qué les voy a responder?”

Dios le contestó a Moisés: “Mi nombre es Yo-soy”; y añadió: “Esto les dirás a los israelitas: ‘Yo-soy me envía a ustedes’. También les dirás: ‘El Señor, el Dios de sus padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob, me envía a ustedes’. Éste es mi nombre para siempre. Con este nombre me han de recordar de generación en generación”.


Salmo Responsorial

Salmo 102, 1-2. 3-4. 6-7. 8 y 11

R. (8a) El Señor es compasivo y misericordioso.
Bendice, al Señor, alma mía,
que todo mi ser bendiga su santo nombre.
Bendice, al Señor, alma mía,
y no te olvides de sus beneficios.  
R. El Señor es compasivo y misericordioso.
El Señor perdona tus pecados
y cura tus enfermedades;
él rescata tu vida del sepulcro
y te colma de amor y de ternura. 
R. El Señor es compasivo y misericordioso.
El Señor hace justicia
y de la razón al oprimido.
A Moisés le mostró su bondad
y sus prodigios al pueblo de Israel.  
R. El Señor es compasivo y misericordioso.
El Señor es compasivo y misericordioso,
lento para enojarse y generoso para perdonar.
Como desde la tierra hasta el cielo,
así es de grande su misericordia. 
R. El Señor es compasivo y misericordioso.


Segunda Lectura

1 Cor 10, 1-6. 10-12

Hermanos: No quiero que olviden que en el desierto nuestros padres estuvieron todos bajo la nube, todos cruzaron el Mar Rojo y todos se sometieron a Moisés, por una especie de bautismo en la nube y en el mar. Todos comieron el mismo alimento milagroso y todos bebieron de la misma bebida espiritual, porque bebían de una roca espiritual que los acompañaba, y la roca era Cristo. Sin embargo, la mayoría de ellos desagradaron a Dios y murieron en el desierto.

Todo esto sucedió como advertencia para nosotros, a fin de que no codiciemos cosas malas como ellos lo hicieron. No murmuren ustedes como algunos de ellos murmuraron y perecieron a manos del ángel exterminador. Todas estas cosas les sucedieron a nuestros antepasados como un ejemplo para nosotros y fueron puestas en las Escrituras como advertencia para los que vivimos en los últimos tiempos. Así pues, el que crea estar firme, tenga cuidado de no caer.


Aclamación antes del Evangelio

Mt 4, 17

R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Conviértanse, dice el Señor,
porque ya está cerca el Reino de los cielos.
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.


Evangelio

Lc 13, 1-9

En aquel tiempo, algunos hombres fueron a ver a Jesús y le contaron que Pilato había mandado matar a unos galileos, mientras estaban ofreciendo sus sacrificios. Jesús les hizo este comentario: “¿Piensan ustedes que aquellos galileos, porque les sucedió esto, eran más pecadores que todos los demás galileos? Ciertamente que no; y si ustedes no se arrepienten, perecerán de manera semejante. Y aquellos dieciocho que murieron aplastados por la torre de Siloé, ¿piensan acaso que eran más culpables que todos los demás habitantes de Jerusalén? Ciertamente que no; y si ustedes no se arrepienten, perecerán de manera semejante”.

Entonces les dijo esta parábola: “Un hombre tenía una higuera plantada en su viñedo; fue a buscar higos y no los encontró. Dijo entonces al viñador: ‘Mira, durante tres años seguidos he venido a buscar higos en esta higuera y no los he encontrado. Córtala. ¿Para qué ocupa la tierra inútilmente?’ El viñador le contestó: ‘Señor, déjala todavía este año; voy a aflojar la tierra alrededor y a echarle abono, para ver si da fruto. Si no, el año que viene la cortaré’ ”.

Third Sunday in Lent – March 24, 2019

Reading 1EX 3:1-8A, 13-15

Moses was tending the flock of his father-in-law Jethro,
the priest of Midian.
Leading the flock across the desert, he came to Horeb,
the mountain of God.
There an angel of the LORD appeared to Moses in fire
flaming out of a bush.
As he looked on, he was surprised to see that the bush,
though on fire, was not consumed.
So Moses decided,
“I must go over to look at this remarkable sight,
and see why the bush is not burned.”

When the LORD saw him coming over to look at it more closely,
God called out to him from the bush, “Moses! Moses!”
He answered, “Here I am.”
God said, “Come no nearer!
Remove the sandals from your feet,
for the place where you stand is holy ground.
I am the God of your fathers, “ he continued,
“the God of Abraham, the God of Isaac, the God of Jacob.”
Moses hid his face, for he was afraid to look at God.
But the LORD said,
“I have witnessed the affliction of my people in Egypt
and have heard their cry of complaint against their slave drivers,
so I know well what they are suffering.
Therefore I have come down to rescue them
from the hands of the Egyptians
and lead them out of that land into a good and spacious land,
a land flowing with milk and honey.”

Moses said to God, “But when I go to the Israelites
and say to them, ‘The God of your fathers has sent me to you,’
if they ask me, ‘What is his name?’ what am I to tell them?”
God replied, “I am who am.”
Then he added, “This is what you shall tell the Israelites:
I AM sent me to you.”

God spoke further to Moses, “Thus shall you say to the Israelites:
The LORD, the God of your fathers,

the God of Abraham, the God of Isaac, the God of Jacob,
has sent me to you.

“This is my name forever;
thus am I to be remembered through all generations.”

Responsorial PsalmPS 103: 1-2, 3-4, 6-7, 8, 11.

R. (8a)  The Lord is kind and merciful.
Bless the LORD, O my soul;
and all my being, bless his holy name.
Bless the LORD, O my soul,
and forget not all his benefits.
R. The Lord is kind and merciful.
He pardons all your iniquities,
heals all your ills,
He redeems your life from destruction,
crowns you with kindness and compassion.
R. The Lord is kind and merciful.
The LORD secures justice
and the rights of all the oppressed.
He has made known his ways to Moses,
and his deeds to the children of Israel.
R. The Lord is kind and merciful.
Merciful and gracious is the LORD,
slow to anger and abounding in kindness.
For as the heavens are high above the earth,
so surpassing is his kindness toward those who fear him.
R. The Lord is kind and merciful.

Reading 21 COR 10:1-6, 10-12

I do not want you to be unaware, brothers and sisters, 
that our ancestors were all under the cloud 
and all passed through the sea, 
and all of them were baptized into Moses 
in the cloud and in the sea.
All ate the same spiritual food, 
and all drank the same spiritual drink, 
for they drank from a spiritual rock that followed them, 
and the rock was the Christ.
Yet God was not pleased with most of them, 
for they were struck down in the desert.

These things happened as examples for us, 
so that we might not desire evil things, as they did. 
Do not grumble as some of them did, 
and suffered death by the destroyer.
These things happened to them as an example, 
and they have been written down as a warning to us, 
upon whom the end of the ages has come.
Therefore, whoever thinks he is standing secure 
should take care not to fall.

Verse Before The GospelMT 4:17

Repent, says the Lord;
the kingdom of heaven is at hand.

GospelLK 13:1-9

Some people told Jesus about the Galileans
whose blood Pilate had mingled with the blood of their sacrifices.
Jesus said to them in reply, 
“Do you think that because these Galileans suffered in this way 
they were greater sinners than all other Galileans?
By no means!
But I tell you, if you do not repent,
you will all perish as they did!
Or those eighteen people who were killed 
when the tower at Siloam fell on them—
do you think they were more guilty 
than everyone else who lived in Jerusalem?
By no means!
But I tell you, if you do not repent,
you will all perish as they did!”

And he told them this parable: 
“There once was a person who had a fig tree planted in his orchard, 
and when he came in search of fruit on it but found none,
he said to the gardener,
‘For three years now I have come in search of fruit on this fig tree 
but have found none.
So cut it down.
Why should it exhaust the soil?’
He said to him in reply,
‘Sir, leave it for this year also, 
and I shall cultivate the ground around it and fertilize it; 
it may bear fruit in the future.
If not you can cut it down.'”

II Domingo de Cuaresma – 17 De Marzo 2019

Primera lectura 


Gen 15, 5-12. 17-18

En aquellos días, Dios sacó a Abram de su casa y le dijo: “Mira el cielo y cuenta las estrellas, si puedes”. Luego añadió: “Así será tu descendencia”.

Abram creyó lo que el Señor le decía y, por esa fe, el Señor lo tuvo por justo. Entonces le dijo: “Yo soy el Señor, el que te sacó de Ur, ciudad de los caldeos, para entregarte en posesión esta tierra”. Abram replicó: “Señor Dios, ¿cómo sabré que voy a poseerla?” Dios le dijo: “Tráeme una ternera, una cabra y un carnero, todos de tres años; una tórtola y un pichón”.

Tomó Abram aquellos animales, los partió por la mitad y puso las mitades una enfrente de la otra, pero no partió las aves. Pronto comenzaron los buitres a descender sobre los cadáveres y Abram los ahuyentaba.

Estando ya para ponerse el sol, Abram cayó en un profundo letargo, y un terror intenso y misterioso se apoderó de él. Cuando se puso el sol, hubo densa oscuridad y sucedió que un brasero humeante y una antorcha encendida, pasaron por entre aquellos animales partidos.

De esta manera hizo el Señor, aquel día, una alianza con Abram, diciendo:

“A tus descendientes doy esta tierra,
desde el río de Egipto
hasta el gran río Éufrates”.


Salmo Responsorial

Salmo 26, 1. 7-8a. 8b-9abc. 13-14

R. (1a) El Señor es mi luz y mi salvación.
El Señor es mi luz y mi salvación,
¿a quién voy a tenerle miedo?
El Señor es la defensa de mi vida,
¿quién podrá hacerme temblar?  
R. El Señor es mi luz y mi salvación.
Oye, Señor, mi voz y mi clamores
y tenme compasión; 
el corazón me dice que te busque
y buscándote estoy. 
R. El Señor es mi luz y mi salvación.
No rechaces con cólera a tu siervo, 
tú eres mi único auxilio; 
no me abandones ni me dejes solo, 
Dios y salvador mío.  
R. El Señor es mi luz y mi salvación.
La bondad del Señor espero ver
en esta misma vida.
Armate de valor y fortaleza
y en el Señor confía. 
R. El Señor es mi luz y mi salvación.

Segunda Lectura

Fil 3, 17–4, 1

Hermanos: Sean todos ustedes imitadores míos y observen la conducta de aquellos que siguen el ejemplo que les he dado a ustedes. Porque, como muchas veces se lo he dicho a ustedes, y ahora se lo repito llorando, hay muchos que viven como enemigos de la cruz de Cristo. Esos tales acabarán en la perdición, porque su dios es el vientre, se enorgullecen de lo que deberían avergonzarse y sólo piensan en cosas de la tierra.

Nosotros, en cambio, somos ciudadanos del cielo, de donde esperamos que venga nuestro Salvador, Jesucristo. Él transformará nuestro cuerpo miserable en un cuerpo glorioso, semejante al suyo, en virtud del poder que tiene para someter a su dominio todas las cosas.

Hermanos míos, a quienes tanto quiero y extraño: ustedes, hermanos míos amadísimos, que son mi alegría y mi corona, manténganse fieles al Señor.

O bien:

Fil 3, 20–4, 1

Hermanos: Nosotros somos ciudadanos del cielo, de donde esperamos que venga nuestro Salvador, Jesucristo. Él transformará nuestro cuerpo miserable en un cuerpo glorioso, semejante al suyo, en virtud del poder que tiene para someter a su dominio todas las cosas.

Hermanos míos, a quienes tanto quiero y extraño: ustedes, hermanos míos amadísimos, que son mi alegría y mi corona, manténganse fieles al Señor.


Aclamación antes del Evangelio

Cf Mc 9, 7

R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
En el esplendor de la nube se oyó la voz del Padre, que decía:
“Éste es mi Hijo amado; escúchenlo”.
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.


Evangelio

Lc 9, 28b-36

En aquel tiempo, Jesús se hizo acompañar de Pedro, Santiago y Juan, y subió a un monte para hacer oración. Mientras oraba, su rostro cambió de aspecto y sus vestiduras se hicieron blancas y relampagueantes. De pronto aparecieron conversando con él dos personajes, rodeados de esplendor: eran Moisés y Elías. Y hablaban de la muerte que le esperaba en Jerusalén.

Pedro y sus compañeros estaban rendidos de sueño; pero, despertándose, vieron la gloria de Jesús y de los que estaban con él. Cuando éstos se retiraban, Pedro le dijo a Jesús: “Maestro, sería bueno que nos quedáramos aquí y que hiciéramos tres chozas: una para ti, una para Moisés y otra para Elías”, sin saber lo que decía.

No había terminado de hablar, cuando se formó una nube que los cubrió; y ellos, al verse envueltos por la nube, se llenaron de miedo. De la nube salió una voz que decía: “Éste es mi Hijo, mi escogido; escúchenlo”. Cuando cesó la voz, se quedó Jesús solo.

Los discípulos guardaron silencio y por entonces no dijeron a nadie nada de lo que habían visto.