I Domingo de Adviento – 1° De Diciembre 2019

Fra Angelico Last Judgment

Primera lectura

Is 2, 1-5

Visión de Isaías, hijo de Amós, acerca de Judá y Jerusalén:
 En días futuros, el monte de la casa del Señor
será elevado en la cima de los montes,
encumbrado sobre las montañas,
y hacia él confluirán todas las naciones.

Acudirán pueblos numerosos, que dirán:
“Vengan, subamos al monte del Señor,
a la casa del Dios de Jacob,
para que él nos instruya en sus caminos
y podamos marchar por sus sendas.
Porque de Sión saldrá la ley,
de Jerusalén, la palabra del Señor”.

Él será el árbitro de las naciones
y el juez de pueblos numerosos.
De las espadas forjarán arados
y de las lanzas, podaderas;
ya no alzará la espada pueblo contra pueblo,
ya no se adiestrarán para la guerra.

¡Casa de Jacob, en marcha!
Caminemos a la luz del Señor.


Salmo Responsorial

Salmo 121, 1-2. 4-5. 6-7. 8-9

R. (cf. 1)  Vayamos con alegría al encuentro del Señor.
¡Qué alegría sentí, cuando me dijeron:
“Vayamos a la casa del Señor”!
Y hoy estamos aquí, Jerusalén,
jubilosos, delante de tus puertas.
R. Vayamos con alegría al encuentro del Señor.
A ti, Jerusalén, suben las tribus,
las tribus del Señor,
según lo que a Israel se le ha ordenado,
para alabar el nombre del Señor.
R. Vayamos con alegría al encuentro del Señor.
Digan de todo corazón: “Jerusalén,
que haya paz entre aquellos que te aman,
que haya paz dentro de tus murallas
y que reine la paz en cada casa.”
R. Vayamos con alegría al encuentro del Señor.
Por el amor que tengo a mis hermanos,
voy a decir: “La paz esté contigo”.
Y por la casa del Señor, mi Dios,
pediré para ti todos los bienes.
R. Vayamos con alegría al encuentro del Señor.


Segunda lectura

Rom 13, 11-14a

Hermanos: Tomen en cuenta el momento en que vivimos. Ya es hora de que se despierten del sueño, porque ahora nuestra salvación está más cerca que cuando empezamos a creer. La noche está avanzada y se acerca el día. Desechemos, pues, las obras de las tinieblas y revistámonos con las armas de la luz.

Comportémonos honestamente, como se hace en pleno día. Nada de comilonas ni borracheras, nada de lujurias ni desenfrenos, nada de pleitos ni envidias. Revístanse más bien, de nuestro Señor Jesucristo y que el cuidado de su cuerpo no dé ocasión a los malos deseos.

Aclamación antes del Evangelio

Sal 84, 8

R. Aleluya, aleluya.
Muéstranos, Señor, tu misericordia
y danos tu salvación.
R. Aleluya.


Evangelio

Mt 24, 37-44

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Así como sucedió en tiempos de Noé, así también sucederá cuando venga el Hijo del hombre. Antes del diluvio, la gente comía, bebía y se casaba, hasta el día en que Noé entró en el arca. Y cuando menos lo esperaban, sobrevino el diluvio y se llevó a todos. Lo mismo sucederá cuando venga el Hijo del hombre. Entonces, de dos hombres que estén en el campo, uno será llevado y el otro será dejado; de dos mujeres que estén juntas moliendo trigo, una será tomada y la otra dejada.

Velen, pues, y estén preparados, porque no saben qué día va a venir su Señor. Tengan por cierto que si un padre de familia supiera a qué hora va a venir el ladrón, estaría vigilando y no dejaría que se le metiera por un boquete en su casa. También ustedes estén preparados, porque a la hora que menos lo piensen, vendrá el Hijo del hombre”.

First Sunday in Advent – December 1, 2019

Reading 1IS 2:1-5

This is what Isaiah, son of Amoz,
saw concerning Judah and Jerusalem.
In days to come,
the mountain of the LORD’s house
shall be established as the highest mountain
and raised above the hills.
All nations shall stream toward it;
many peoples shall come and say:
“Come, let us climb the LORD’s mountain,
to the house of the God of Jacob,
that he may instruct us in his ways,
and we may walk in his paths.”
For from Zion shall go forth instruction,
and the word of the LORD from Jerusalem.
He shall judge between the nations,
and impose terms on many peoples.
They shall beat their swords into plowshares
and their spears into pruning hooks;
one nation shall not raise the sword against another,
nor shall they train for war again.
O house of Jacob, come,
let us walk in the light of the Lord!

Responsorial PsalmPS 122: 1-2, 3-4, 4-5, 6-7, 8-9

R. Let us go rejoicing to the house of the Lord.
I rejoiced because they said to me,
“We will go up to the house of the LORD.”
And now we have set foot
within your gates, O Jerusalem.
R. Let us go rejoicing to the house of the Lord.
Jerusalem, built as a city
with compact unity.
To it the tribes go up,
the tribes of the LORD.
R. Let us go rejoicing to the house of the Lord.
According to the decree for Israel,
to give thanks to the name of the LORD.
In it are set up judgment seats,
seats for the house of David.
R. Let us go rejoicing to the house of the Lord.
Pray for the peace of Jerusalem!
May those who love you prosper!
May peace be within your walls,
prosperity in your buildings.
R. Let us go rejoicing to the house of the Lord.
Because of my brothers and friends
I will say, “Peace be within you!”
Because of the house of the LORD, our God,
I will pray for your good.
R. Let us go rejoicing to the house of the Lord.

Reading 2ROM 13:11-14

Brothers and sisters:
You know the time;
it is the hour now for you to awake from sleep.
For our salvation is nearer now than when we first believed;
the night is advanced, the day is at hand.
Let us then throw off the works of darkness
and put on the armor of light;
let us conduct ourselves properly as in the day,
not in orgies and drunkenness,
not in promiscuity and lust,
not in rivalry and jealousy.
But put on the Lord Jesus Christ,
and make no provision for the desires of the flesh.

AlleluiaCF. PS 85:8

R. Alleluia, alleluia.
Show us Lord, your love;
and grant us your salvation.
R. Alleluia, alleluia.

GospelMT 24:37-44

Jesus said to his disciples:
“As it was in the days of Noah,
so it will be at the coming of the Son of Man.
In those days before the flood,
they were eating and drinking,
marrying and giving in marriage,
up to the day that Noah entered the ark.
They did not know until the flood came and carried them all away.
So will it be also at the coming of the Son of Man.
Two men will be out in the field;
one will be taken, and one will be left.
Two women will be grinding at the mill;
one will be taken, and one will be left.
Therefore, stay awake!
For you do not know on which day your Lord will come.
Be sure of this: if the master of the house
had known the hour of night when the thief was coming,
he would have stayed awake
and not let his house be broken into.
So too, you also must be prepared,
for at an hour you do not expect, the Son of Man will come.”

For the benefit of our loved ones who are far away we post videos of some of the masses this week end.

Lighting the Advent Wreathe Candle for the First Sunday in Advent at St. Catherine of Siena
Advent Proclamation
Let Us Go Rejoicing
On that Holy Mountain
Oh Come Oh Come Emmanuel

In his homily today Fr. Luis described meeting a man who had a very negative attitude towards Thanksgiving. The man said his kids didn’t really like him and his grandkids just played with their electronics. Advent gives us an opportunity to avoid this syndrome – the alienation and loneliness of modern life – by drawing closer to God and learning to let God use us.

Secular society tells us that material things will bring us happiness, but as the man in the story shows, the things can become barriers to love. Make time in your “busy” schedule for prayer and rethink the concept of being busy. Is it a good thing? Is it really necessary? Today’s gospel speaks of being “awake.” If we make time for prayer, a whole new awareness, a state of being “awake” is the reward.

Jueves de la XXXIV semana del Tiempo ordinario – 28 de Noviembre 2019

Wishing you a blessed Thanksgiving Day on the river!

Primera lectura

Dn 6, 12-28

En aquellos días, unos hombres fueron a espiar a Daniel y lo sorprendieron haciendo oración a su Dios. Entonces fueron a decirle al rey Darío: “Señor, ¿no has firmado tú un decreto, que prohibe, durante treinta días, hacer oración a cualquier dios u hombre que no seas tú, bajo pena de ser arrojado al foso de los leones?”

El rey contestó: “El decreto está en vigor, como ley irrevocable para medos y persas”. Ellos le replicaron: “Pues Daniel, uno de los desterrados de Judea, no ha obedecido el decreto que firmaste, porque tres veces al día hace oración a su Dios”.

Al oír estas palabras, el rey se afligió mucho, se propuso salvar a Daniel y hasta la puesta del sol estuvo buscando el modo de librarlo. Pero aquellos hombres, comprendiendo que el rey quería salvar a Daniel, le urgían diciéndole: “Señor, tú sabes que, según la ley de medos y persas, un decreto real es irrevocable”.

Entonces el rey ordenó que trajeran a Daniel y lo arrojaran al foso de los leones. Pero le dijo a Daniel: “Tu Dios, a quien sirves con perseverancia, te va a librar”.

Trajeron una piedra, taparon con ella la entrada del foso y el rey la sello con su sello y con el de sus funcionarios, para que nadie pudiera modificar la sentencia dada en contra de Daniel. Después el rey se volvió a su palacio y se pasó la noche sin probar bocado y sin poder dormir.

Al amanecer, se levantó y se dirigió a toda prisa al foso de los leones. Ya cerca del foso le gritó angustiado a Daniel: “Daniel, siervo del Dios vivo, ¿ha podido salvarte de los leones tu Dios, a quien veneras fielmente?” Daniel le contestó: “Viva siempre el rey. Mi Dios envió a sus ángeles para cerrar las fauces de los leones y no me han hecho nada, porque ante él soy inocente, como lo soy también ante ti”.

El rey se alegró mucho y mandó que sacaran a Daniel del foso; al sacarlo, vieron que no tenía ni un rasguño, porque había confiado en su Dios. Luego ordenó que trajeran a los que habían acusado a Daniel y los arrojaran al foso de los leones con sus hijos y sus esposas. No habían llegado al suelo y ya los leones los habían atrapado y despedazado.

Entonces el rey Darío escribió a todos los pueblos, naciones y lenguas de la tierra: “Paz y bienestar. Ordeno y mando que en mi imperio, todos respeten y teman al Dios de Daniel.
Él es el Dios vivo,
que permanece para siempre.
Su reino no será destruido,
su imperio durará hasta el fin.
Él salva y libra,
obra prodigios y señales en el cielo y en la tierra.
Él salvó a Daniel de los leones”.


Salmo Responsorial

Daniel 3, 68. 69. 70. 71. 72. 73. 74

R. (59b) Bendito seas para siempre, Señor.
Rocíos y nevadas, bendigan al Señor.
Hielo y frío, bendigan al Señor.
Heladas y nieves, bendigan al Señor.
R. Bendito seas para siempre, Señor.
Noches y días, bendigan al Señor.
Luz y tinieblas, bendigan al Señor.
R. Bendito seas para siempre, Señor.
Rayos y nubes, bendigan al Señor.
Tierra, bendice al Señor.
R. Bendito seas para siempre, Señor.


Aclamación antes del Evangelio

Lc 21, 28

R. Aleluya, aleluya.
Estén atentos y levanten la cabeza,
porque se acerca la hora de su liberación, dice el Señor.
R. Aleluya.


Evangelio

Andrea di Bonaiuto, THE WAY OF SALVATION, Spanish Chapel, Santa Maria Novella. Painting depicts the triumph of Christ, the Redeemer of mankind, whose grace saves the world through the intermediary of the Church and, more specifically, of the Order of Friars Preachers. (from November issue of MAGNIFICAT.)
Lc 21, 20-28

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Cuando vean a Jerusalén sitiada por un ejército, sepan que se aproxima su destrucción. Entonces, los que estén en Judea, que huyan a los montes; los que estén en la ciudad, que se alejen de ella; los que estén en
el campo, que no vuelvan a la ciudad; porque esos días serán de castigo para que se cumpla todo lo que está escrito.

¡Pobres de las que estén embarazadas y de las que estén criando en aquellos días! Porque vendrá una gran calamidad sobre el país y el castigo de Dios se descargará contra este pueblo. Caerán al filo de la espada, serán llevados cautivos a todas las  naciones y Jerusalén será pisoteada por los paganos, hasta que se cumpla el plazo que Dios les ha señalado.

Habrá señales prodigiosas en el sol, en la luna y en las estrellas. En la tierra las naciones se llenarán de angustia y de miedo por el estruendo de las olas del mar; la gente se morirá de terror y de angustiosa espera por las cosas que vendrán sobre el mundo, pues hasta las estrellas se bambolearán. Entonces verán venir al Hijo del hombre en una nube, con gran poder y majestad. Cuando estas cosas comiencen a suceder, pongan atención y levanten la cabeza, porque se acerca la hora de su liberación”.

Thanksgiving Day – Thursday of the 34th Week in Ordinary Time – November 28, 2019

Wishing you a blessed Thanksgiving on the river!

Reading 1DN 6:12-28

Some men rushed into the upper chamber of Daniel’s home
and found him praying and pleading before his God.
Then they went to remind the king about the prohibition:
“Did you not decree, O king,
that no one is to address a petition to god or man
for thirty days, except to you, O king;
otherwise he shall be cast into a den of lions?”
The king answered them, “The decree is absolute,
irrevocable under the Mede and Persian law.”
To this they replied, “Daniel, the Jewish exile,
has paid no attention to you, O king,
or to the decree you issued;
three times a day he offers his prayer.”
The king was deeply grieved at this news
and he made up his mind to save Daniel;
he worked till sunset to rescue him.
But these men insisted.
They said, “Keep in mind, O king,
that under the Mede and Persian law
every royal prohibition or decree is irrevocable.”
So the king ordered Daniel to be brought and cast into the lions’ den.
To Daniel he said,
“May your God, whom you serve so constantly, save you.”
To forestall any tampering,
the king sealed with his own ring and the rings of the lords
the stone that had been brought to block the opening of the den.

Then the king returned to his palace for the night;
he refused to eat and he dismissed the entertainers.
Since sleep was impossible for him,
the king rose very early the next morning
and hastened to the lions’ den.
As he drew near, he cried out to Daniel sorrowfully,
“O Daniel, servant of the living God,
has the God whom you serve so constantly
been able to save you from the lions?”
Daniel answered the king: “O king, live forever!
My God has sent his angel and closed the lions’ mouths
so that they have not hurt me.
For I have been found innocent before him;
neither to you have I done any harm, O king!”
This gave the king great joy.
At his order Daniel was removed from the den,
unhurt because he trusted in his God.
The king then ordered the men who had accused Daniel,
along with their children and their wives,
to be cast into the lions’ den.
Before they reached the bottom of the den,
the lions overpowered them and crushed all their bones.

Then King Darius wrote to the nations and peoples of every language,
wherever they dwell on the earth:  “All peace to you!
I decree that throughout my royal domain
the God of Daniel is to be reverenced and feared:

“For he is the living God, enduring forever;
his Kingdom shall not be destroyed,
and his dominion shall be without end.
He is a deliverer and savior,
working signs and wonders in heaven and on earth,
and he delivered Daniel from the lions’ power.”

Responsorial PsalmDANIEL 3:68, 69, 70, 71, 72, 73, 74

R. (59b) Give glory and eternal praise to him.
“Dew and rain, bless the Lord;
praise and exalt him above all forever.”
R. Give glory and eternal praise to him.
“Frost and chill, bless the Lord;
praise and exalt him above all forever.”
R. Give glory and eternal praise to him.
“Ice and snow, bless the Lord;
praise and exalt him above all forever.”
R. Give glory and eternal praise to him.
“Nights and days, bless the Lord;
praise and exalt him above all forever.”
R. Give glory and eternal praise to him.
“Light and darkness, bless the Lord;
praise and exalt him above all forever.”
R. Give glory and eternal praise to him.
“Lightnings and clouds, bless the Lord;
praise and exalt him above all forever.”
R. Give glory and eternal praise to him.
“Let the earth bless the Lord,
praise and exalt him above all forever.”
R. Give glory and eternal praise to him.

AlleluiaLK 21:28

R. Alleluia, alleluia.
Stand erect and raise your heads
because your redemption is at hand.
R. Alleluia, alleluia.

GospelLK 21:20-28

Andrea di Bonaiuto, The Way of Salvation, from the Spanish Chapel at Santa Maria Novella. Image shows the triumph of Christ, whose graces save the world, through the intermediary of the Church and more specifically, of the Order of Friars Preachers. The November issue of MAGNIFICAT features a segment of this painting.

Jesus said to his disciples:
“When you see Jerusalem surrounded by armies,
know that its desolation is at hand.
Then those in Judea must flee to the mountains.
Let those within the city escape from it,
and let those in the countryside not enter the city,
for these days are the time of punishment
when all the Scriptures are fulfilled.
Woe to pregnant women and nursing mothers in those days,
for a terrible calamity will come upon the earth
and a wrathful judgment upon this people.
They will fall by the edge of the sword
and be taken as captives to all the Gentiles;
and Jerusalem will be trampled underfoot by the Gentiles
until the times of the Gentiles are fulfilled.

“There will be signs in the sun, the moon, and the stars,
and on earth nations will be in dismay,
perplexed by the roaring of the sea and the waves.
People will die of fright
in anticipation of what is coming upon the world,
for the powers of the heavens will be shaken.
And then they will see the Son of Man
coming in a cloud with power and great glory.
But when these signs begin to happen,
stand erect and raise your heads
because your redemption is at hand.”

Solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Univderso – 24 De Noviembre 2019

Fra Angelico, Predella of San Marco Altarpiece

Primera lectura

2 Sm 5, 1-3

En aquellos días, todas las tribus de Israel fueron a Hebrón a ver a David, de la tribu de Judá, y le dijeron: “Somos de tu misma sangre. Ya desde antes, aunque Saúl reinaba sobre nosotros, tú eras el que conducía a Israel, pues ya el Señor te había dicho: ‘Tú serás el pastor de Israel, mi pueblo; tú serás su guía’ “.

Así pues, los ancianos de Israel fueron a Hebrón a ver a David, rey de Judá. David hizo con ellos un pacto en presencia del Señor y ellos lo ungieron como rey de todas las tribus de Israel.


Salmo Responsorial

Salmo 121, 1-2. 4-5

R. (cf. 1) Vayamos con alegría al encuentro del Señor.
¡Qué alegría sentí, cuando me dijeron:
“Vayamos a la casa del Señor”!
Y hoy estamos aquí, Jerusalén,
jubilosos, delante de tus puertas.
R. Vayamos con alegría al encuentro del Señor.
A ti, Jerusalén, suben las tribus,
las tribus del Señor,
según lo que a Israel se le ha ordenado,
para alabar el nombre del Señor.
R. Vayamos con alegría al encuentro del Señor.
Por el amor que tengo a mis hermanos,
voy a decir: “La paz esté contigo”.
Y por la casa del Señor, mi Dios,
pediré para ti todos los bienes.
R. Vayamos con alegría al encuentro del Señor.


Segunda lectura

Col 1, 12-20

Hermanos: Demos gracias a Dios Padre,
el cual nos ha hecho capaces de participar
en la herencia de su pueblo santo,
en el reino de la luz.

El nos ha liberado del poder de las tinieblas
y nos ha trasladado al Reino de su Hijo amado,
por cuya sangre recibimos la redención,
esto es, el perdón de los pecados.

Cristo es la imagen de Dios invisible,
el primogénito de toda la creación,
porque en él tienen su fundamento todas las cosas creadas,
del cielo y de la tierra, las visibles y las invisibles,
sin excluir a los tronos y dominaciones,
a los principados y potestades.
Todo fue creado por medio de él y para él.

El existe antes que todas las cosas,
y todas tienen su consistencia en él.
El es también la cabeza del cuerpo, que es la Iglesia.
El es el principio, el primogénito de entre los muertos,
para que sea el primero en todo.

Porque Dios quiso que en Cristo habitara toda plenitud
y por él quiso reconciliar consigo todas las cosas,
del cielo y de la tierra,
y darles la paz por medio de su sangre,
derramada en la cruz.

Aclamación antes del Evangelio

Mc 11, 9. 10

R. Aleluya, aleluya.
¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!
¡Bendito el reino que llega, el reino de nuestro padre David!
R. Aleluya.


Evangelio

Lc 23, 35-43
Fra Angelico, The Mocking of Christ. Only the hands and head of the tormentors are presented. Above, to the left of Christ, are a head that spits and a hand that mockingly gestures towards the head. Other hands approach to pull the hair of the divine Victim to blow on him, and to strike the crown of thorns with rods, sinking it into his flesh. Taken from FRA ANGELICO, Stephen Beissel

Cuando Jesús estaba ya crucificado, las autoridades le hacían muecas, diciendo: “A otros ha salvado; que se salve a sí mismo, si él es el Mesías de Dios, el elegido”.

También los soldados se burlaban de Jesús, y acercándose a él, le ofrecían vinagre y le decían: “Si tú eres el rey de los judíos, sálvate a ti mismo”. Había, en efecto, sobre la cruz, un letrero en griego, latín y hebreo, que decía: “Éste es el rey de los judíos”.

Uno de los malhechores crucificados insultaba a Jesús, diciéndole: “Si tú eres el Mesías, sálvate a ti mismo y a nosotros”. Pero el otro le reclamaba, indignado: “¿Ni siquiera temes tú a Dios, estando en el mismo suplicio? Nosotros justamente recibimos el pago de lo que hicimos. Pero éste ningún mal ha hecho”. Y le decía a Jesús: “Señor, cuando llegues a tu Reino, acuérdate de mí”. Jesús le respondió: “Yo te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso”.

Thank you to Dan Bajone and Carlos Gonzalez for trimming the cypress trees, removing liter, and trimming the weeds at the entrance to the outdoor church and St. Hubert’s Yard.


Solemnity of Our Lord Jesus Christ King of the Universe – November 24, 2019

Fra Angelico, Christ the Judge
Fra Angelico San Marco Altarpiece predella.

Reading 12 SM 5:1-3

In those days, all the tribes of Israel came to David in Hebron and said:
“Here we are, your bone and your flesh.
In days past, when Saul was our king,
it was you who led the Israelites out and brought them back.
And the LORD said to you,
‘You shall shepherd my people Israel
and shall be commander of Israel.'”
When all the elders of Israel came to David in Hebron,
King David made an agreement with them there before the LORD,
and they anointed him king of Israel.

Responsorial PsalmPS 122:1-2, 3-4, 4-5

R. (cf. 1) Let us go rejoicing to the house of the Lord.
I rejoiced because they said to me,
“We will go up to the house of the LORD.”
And now we have set foot
within your gates, O Jerusalem.
R. Let us go rejoicing to the house of the Lord.
Jerusalem, built as a city
with compact unity.
To it the tribes go up,
the tribes of the LORD.
R. Let us go rejoicing to the house of the Lord.
According to the decree for Israel,
to give thanks to the name of the LORD.
In it are set up judgment seats,
seats for the house of David.
R. Let us go rejoicing to the house of the Lord.

Reading 2COL 1:12-20

Brothers and sisters:
Let us give thanks to the Father,
who has made you fit to share
in the inheritance of the holy ones in light.
He delivered us from the power of darkness
and transferred us to the kingdom of his beloved Son,
in whom we have redemption, the forgiveness of sins.

He is the image of the invisible God,
the firstborn of all creation.
For in him were created all things in heaven and on earth,
the visible and the invisible,
whether thrones or dominions or principalities or powers;
all things were created through him and for him.
He is before all things,
and in him all things hold together.
He is the head of the body, the church.
He is the beginning, the firstborn from the dead,
that in all things he himself might be preeminent.
For in him all the fullness was pleased to dwell,
and through him to reconcile all things for him,
making peace by the blood of his cross
through him, whether those on earth or those in heaven.

AlleluiaMK 11:9, 10

R. Alleluia, alleluia.
Blessed is he who comes in the name of the Lord!
Blessed is the kingdom of our father David that is to come!
R. Alleluia, alleluia.

GospelLK 23:35-43

Fra Angelico Mocking of Christ. Fra Angelico only shows the head and hands of Christ’s tormentors. Above to the left is a head which spits and a hand that mockingly gestures toward the head. Other hands approach to pull the hair of the divine Victim to blow on him, and to strike the crown of thorns and rods, sinking it into his flesh. From FRA ANGELICO, Stephen Beissel, pg 106

The rulers sneered at Jesus and said,
“He saved others, let him save himself
if he is the chosen one, the Christ of God.”
Even the soldiers jeered at him.
As they approached to offer him wine they called out,
“If you are King of the Jews, save yourself.”
Above him there was an inscription that read,
“This is the King of the Jews.”

Now one of the criminals hanging there reviled Jesus, saying,
“Are you not the Christ?
Save yourself and us.”
The other, however, rebuking him, said in reply,
“Have you no fear of God,
for you are subject to the same condemnation?
And indeed, we have been condemned justly,
for the sentence we received corresponds to our crimes,
but this man has done nothing criminal.”
Then he said,
“Jesus, remember me when you come into your kingdom.”
He replied to him,
“Amen, I say to you,
today you will be with me in Paradise.”

Fra Angelico, Last Judgement
Thank you to Dan Bajone and Carlos Gonzalez for trimming the cypress trees, removing liter and trimming weeds at the outdoor church entrance and St. Hubert’s Yard.

Misa del día – 25 De Diciembre 2019

Primera lectura

Is 52, 7-10

¡Qué hermoso es ver correr sobre los montes
al mensajero que anuncia la paz,
al mensajero que trae la buena nueva,
que pregona la salvación,
que dice a Sión: “Tu Dios es rey”!

Escucha: Tus centinelas alzan la voz
y todos a una gritan alborozados,
porque ven con sus propios ojos al Señor,
que retorna a Sión.

Prorrumpan en gritos de alegría, ruinas de Jerusalén,
porque el Señor rescata a su pueblo, consuela a Jerusalén.
Descubre el Señor su santo brazo
a la vista de todas las naciones.
Verá la tierra entera
la salvación que viene de nuestro Dios.


Salmo Responsorial

Sal 97, 1. 2-3ab. 3cd-4. 5-6.

R. (3cd) Toda la tierra ha visto al Salvador.
Cantemos al Señor un canto nuevo,
pues ha hecho maravillas.
Su diestra y su santo brazo
le han dado la victoria.
R. Toda la tierra ha visto al Salvador.
El Señor ha dado a conocer su victoria,
y ha revelado a las naciones su justicia.
Una vez más ha demostrado Dios
su amor y su lealtad hacia Israel.
R. Toda la tierra ha visto al Salvador.
La tierra entera ha contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Que todos los pueblos y naciones
aclamen con júbilo al Señor.
R. Toda la tierra ha visto al Salvador.
Cantemos al Señor al son del arpa,
suenen los instrumentos.
Aclamemos al son de los clarines
al Señor, nuestro rey.
R. Toda la tierra ha visto al Salvador.


Segunda Lectura

Hb1, 1-6

En distintas ocasiones y de muchas maneras habló Dios en el pasado a nuestros padres, por boca de los profetas. Ahora, en estos tiempos, nos ha hablado por medio de su Hijo, a quien constituyó heredero de todas las cosas y por medio del cual hizo el universo.

El Hijo es el resplandor de la gloria de Dios, la imagen fiel de su ser y el sostén de todas las cosas con su palabra poderosa. Él mismo, después de efectuar la purificación de los pecados, se sentó a la diestra de la majestad de Dios, en las alturas, tanto más encumbrado sobre los ángeles, cuanto más excelso es el nombre que, como herencia, le corresponde.

Porque ¿a cuál de los ángeles le dijo Dios: Tú eres mi Hijo; yo te he engendrado hoy? ¿O de qué ángel dijo Dios: Yo seré para él un padre y él será para mí un hijo? Además, en otro pasaje, cuando introduce en el mundo a su primogénito, dice: Adórenlo todos los ángeles de Dios.

Aclamación Antes del Evangelio

R. Aleluya, aleluya.
Un día sagrado ha brillado para nosotros.
Vengan naciones, y adoren al Señor,
porque hoy ha descendido una gran luz sobre la tierra.
R. Aleluya.


Evangelio

Jn 1, 1-18 o 1, 1-5. 9-14

En el principio ya existía aquel que es la Palabra,
y aquel que es la Palabra estaba con Dios y era Dios.
Ya en el principio él estaba con Dios.
Todas las cosas vinieron a la existencia por él
y sin él nada empezó de cuanto existe.
Él era la vida, y la vida era la luz de los hombres.
La luz brilla en las tinieblas
y las tinieblas no la recibieron.

Hubo un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan.
Éste vino como testigo, para dar testimonio de la luz,
para que todos creyeran por medio de él.
Él no era la luz, sino testigo de la luz.

Aquel que es la Palabra era la luz verdadera,
que ilumina a todo hombre que viene a este mundo.
En el mundo estaba;
el mundo había sido hecho por él
y, sin embargo, el mundo no lo conoció.

Vino a los suyos y los suyos no lo recibieron;
pero a todos los que lo recibieron
les concedió poder llegar a ser hijos de Dios,
a los que creen en su nombre,
los cuales no nacieron de la sangre,
ni del deseo de la carne, ni por voluntad del hombre,
sino que nacieron de Dios.

Y aquel que es la Palabra se hizo hombre
y habitó entre nosotros.
Hemos visto su gloria,
gloria que le corresponde como a unigénito del Padre,
lleno de gracia y de verdad.

Juan el Bautista dio testimonio de él, clamando:
“A éste me refería cuando dije:
‘El que viene después de mí, tiene precedencia sobre mí,
porque ya existía antes que yo’ “.

De su plenitud hemos recibido todos gracia sobre gracia.
Porque la ley fue dada por medio de Moisés,
mientras que la gracia y la verdad vinieron por Jesucristo.
A Dios nadie lo ha visto jamás.
El Hijo unigénito, que está en el seno del Padre,
es quien lo ha revelado.

O bien:

1, 1-5. 9-14

En el principio ya existía aquel que es la Palabra,
y aquel que es la Palabra estaba con Dios y era Dios.
Ya en el principio él estaba con Dios.
Todas las cosas vinieron a la existencia por él
y sin él nada empezó de cuanto existe.
Él era la vida, y la vida era la luz de los hombres.
La luz brilla en las tinieblas
y las tinieblas no la recibieron.

Aquel que es la Palabra era la luz verdadera,
que ilumina a todo hombre que viene a este mundo.
En el mundo estaba;
el mundo había sido hecho por él
y, sin embargo, el mundo no lo conoció.

Vino a los suyos y los suyos no lo recibieron;
pero a todos los que lo recibieron
les concedió poder llegar a ser hijos de Dios,
a los que creen en su nombre,
los cuales no nacieron de la sangre,
ni del deseo de la carne, ni por voluntad del hombre,
sino que nacieron de Dios.

Y aquel que es la Palabra se hizo hombre
y habitó entre nosotros.
Hemos visto su gloria,
gloria que le corresponde como a unigénito del Padre,
lleno de gracia y de verdad.