Solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Univderso – 24 De Noviembre 2019

Fra Angelico, Predella of San Marco Altarpiece

Primera lectura

2 Sm 5, 1-3

En aquellos días, todas las tribus de Israel fueron a Hebrón a ver a David, de la tribu de Judá, y le dijeron: “Somos de tu misma sangre. Ya desde antes, aunque Saúl reinaba sobre nosotros, tú eras el que conducía a Israel, pues ya el Señor te había dicho: ‘Tú serás el pastor de Israel, mi pueblo; tú serás su guía’ “.

Así pues, los ancianos de Israel fueron a Hebrón a ver a David, rey de Judá. David hizo con ellos un pacto en presencia del Señor y ellos lo ungieron como rey de todas las tribus de Israel.


Salmo Responsorial

Salmo 121, 1-2. 4-5

R. (cf. 1) Vayamos con alegría al encuentro del Señor.
¡Qué alegría sentí, cuando me dijeron:
“Vayamos a la casa del Señor”!
Y hoy estamos aquí, Jerusalén,
jubilosos, delante de tus puertas.
R. Vayamos con alegría al encuentro del Señor.
A ti, Jerusalén, suben las tribus,
las tribus del Señor,
según lo que a Israel se le ha ordenado,
para alabar el nombre del Señor.
R. Vayamos con alegría al encuentro del Señor.
Por el amor que tengo a mis hermanos,
voy a decir: “La paz esté contigo”.
Y por la casa del Señor, mi Dios,
pediré para ti todos los bienes.
R. Vayamos con alegría al encuentro del Señor.


Segunda lectura

Col 1, 12-20

Hermanos: Demos gracias a Dios Padre,
el cual nos ha hecho capaces de participar
en la herencia de su pueblo santo,
en el reino de la luz.

El nos ha liberado del poder de las tinieblas
y nos ha trasladado al Reino de su Hijo amado,
por cuya sangre recibimos la redención,
esto es, el perdón de los pecados.

Cristo es la imagen de Dios invisible,
el primogénito de toda la creación,
porque en él tienen su fundamento todas las cosas creadas,
del cielo y de la tierra, las visibles y las invisibles,
sin excluir a los tronos y dominaciones,
a los principados y potestades.
Todo fue creado por medio de él y para él.

El existe antes que todas las cosas,
y todas tienen su consistencia en él.
El es también la cabeza del cuerpo, que es la Iglesia.
El es el principio, el primogénito de entre los muertos,
para que sea el primero en todo.

Porque Dios quiso que en Cristo habitara toda plenitud
y por él quiso reconciliar consigo todas las cosas,
del cielo y de la tierra,
y darles la paz por medio de su sangre,
derramada en la cruz.

Aclamación antes del Evangelio

Mc 11, 9. 10

R. Aleluya, aleluya.
¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!
¡Bendito el reino que llega, el reino de nuestro padre David!
R. Aleluya.


Evangelio

Lc 23, 35-43
Fra Angelico, The Mocking of Christ. Only the hands and head of the tormentors are presented. Above, to the left of Christ, are a head that spits and a hand that mockingly gestures towards the head. Other hands approach to pull the hair of the divine Victim to blow on him, and to strike the crown of thorns with rods, sinking it into his flesh. Taken from FRA ANGELICO, Stephen Beissel

Cuando Jesús estaba ya crucificado, las autoridades le hacían muecas, diciendo: “A otros ha salvado; que se salve a sí mismo, si él es el Mesías de Dios, el elegido”.

También los soldados se burlaban de Jesús, y acercándose a él, le ofrecían vinagre y le decían: “Si tú eres el rey de los judíos, sálvate a ti mismo”. Había, en efecto, sobre la cruz, un letrero en griego, latín y hebreo, que decía: “Éste es el rey de los judíos”.

Uno de los malhechores crucificados insultaba a Jesús, diciéndole: “Si tú eres el Mesías, sálvate a ti mismo y a nosotros”. Pero el otro le reclamaba, indignado: “¿Ni siquiera temes tú a Dios, estando en el mismo suplicio? Nosotros justamente recibimos el pago de lo que hicimos. Pero éste ningún mal ha hecho”. Y le decía a Jesús: “Señor, cuando llegues a tu Reino, acuérdate de mí”. Jesús le respondió: “Yo te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso”.

Solemnity of Our Lord Jesus Christ King of the Universe – November 24, 2019

Fra Angelico, Christ the Judge
Fra Angelico San Marco Altarpiece predella.

Reading 12 SM 5:1-3

In those days, all the tribes of Israel came to David in Hebron and said:
“Here we are, your bone and your flesh.
In days past, when Saul was our king,
it was you who led the Israelites out and brought them back.
And the LORD said to you,
‘You shall shepherd my people Israel
and shall be commander of Israel.'”
When all the elders of Israel came to David in Hebron,
King David made an agreement with them there before the LORD,
and they anointed him king of Israel.

Responsorial PsalmPS 122:1-2, 3-4, 4-5

R. (cf. 1) Let us go rejoicing to the house of the Lord.
I rejoiced because they said to me,
“We will go up to the house of the LORD.”
And now we have set foot
within your gates, O Jerusalem.
R. Let us go rejoicing to the house of the Lord.
Jerusalem, built as a city
with compact unity.
To it the tribes go up,
the tribes of the LORD.
R. Let us go rejoicing to the house of the Lord.
According to the decree for Israel,
to give thanks to the name of the LORD.
In it are set up judgment seats,
seats for the house of David.
R. Let us go rejoicing to the house of the Lord.

Reading 2COL 1:12-20

Brothers and sisters:
Let us give thanks to the Father,
who has made you fit to share
in the inheritance of the holy ones in light.
He delivered us from the power of darkness
and transferred us to the kingdom of his beloved Son,
in whom we have redemption, the forgiveness of sins.

He is the image of the invisible God,
the firstborn of all creation.
For in him were created all things in heaven and on earth,
the visible and the invisible,
whether thrones or dominions or principalities or powers;
all things were created through him and for him.
He is before all things,
and in him all things hold together.
He is the head of the body, the church.
He is the beginning, the firstborn from the dead,
that in all things he himself might be preeminent.
For in him all the fullness was pleased to dwell,
and through him to reconcile all things for him,
making peace by the blood of his cross
through him, whether those on earth or those in heaven.

AlleluiaMK 11:9, 10

R. Alleluia, alleluia.
Blessed is he who comes in the name of the Lord!
Blessed is the kingdom of our father David that is to come!
R. Alleluia, alleluia.

GospelLK 23:35-43

Fra Angelico Mocking of Christ. Fra Angelico only shows the head and hands of Christ’s tormentors. Above to the left is a head which spits and a hand that mockingly gestures toward the head. Other hands approach to pull the hair of the divine Victim to blow on him, and to strike the crown of thorns and rods, sinking it into his flesh. From FRA ANGELICO, Stephen Beissel, pg 106

The rulers sneered at Jesus and said,
“He saved others, let him save himself
if he is the chosen one, the Christ of God.”
Even the soldiers jeered at him.
As they approached to offer him wine they called out,
“If you are King of the Jews, save yourself.”
Above him there was an inscription that read,
“This is the King of the Jews.”

Now one of the criminals hanging there reviled Jesus, saying,
“Are you not the Christ?
Save yourself and us.”
The other, however, rebuking him, said in reply,
“Have you no fear of God,
for you are subject to the same condemnation?
And indeed, we have been condemned justly,
for the sentence we received corresponds to our crimes,
but this man has done nothing criminal.”
Then he said,
“Jesus, remember me when you come into your kingdom.”
He replied to him,
“Amen, I say to you,
today you will be with me in Paradise.”

Fra Angelico, Last Judgement

Misa del día – 25 De Diciembre 2019

Primera lectura

Is 52, 7-10

¡Qué hermoso es ver correr sobre los montes
al mensajero que anuncia la paz,
al mensajero que trae la buena nueva,
que pregona la salvación,
que dice a Sión: “Tu Dios es rey”!

Escucha: Tus centinelas alzan la voz
y todos a una gritan alborozados,
porque ven con sus propios ojos al Señor,
que retorna a Sión.

Prorrumpan en gritos de alegría, ruinas de Jerusalén,
porque el Señor rescata a su pueblo, consuela a Jerusalén.
Descubre el Señor su santo brazo
a la vista de todas las naciones.
Verá la tierra entera
la salvación que viene de nuestro Dios.


Salmo Responsorial

Sal 97, 1. 2-3ab. 3cd-4. 5-6.

R. (3cd) Toda la tierra ha visto al Salvador.
Cantemos al Señor un canto nuevo,
pues ha hecho maravillas.
Su diestra y su santo brazo
le han dado la victoria.
R. Toda la tierra ha visto al Salvador.
El Señor ha dado a conocer su victoria,
y ha revelado a las naciones su justicia.
Una vez más ha demostrado Dios
su amor y su lealtad hacia Israel.
R. Toda la tierra ha visto al Salvador.
La tierra entera ha contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Que todos los pueblos y naciones
aclamen con júbilo al Señor.
R. Toda la tierra ha visto al Salvador.
Cantemos al Señor al son del arpa,
suenen los instrumentos.
Aclamemos al son de los clarines
al Señor, nuestro rey.
R. Toda la tierra ha visto al Salvador.


Segunda Lectura

Hb1, 1-6

En distintas ocasiones y de muchas maneras habló Dios en el pasado a nuestros padres, por boca de los profetas. Ahora, en estos tiempos, nos ha hablado por medio de su Hijo, a quien constituyó heredero de todas las cosas y por medio del cual hizo el universo.

El Hijo es el resplandor de la gloria de Dios, la imagen fiel de su ser y el sostén de todas las cosas con su palabra poderosa. Él mismo, después de efectuar la purificación de los pecados, se sentó a la diestra de la majestad de Dios, en las alturas, tanto más encumbrado sobre los ángeles, cuanto más excelso es el nombre que, como herencia, le corresponde.

Porque ¿a cuál de los ángeles le dijo Dios: Tú eres mi Hijo; yo te he engendrado hoy? ¿O de qué ángel dijo Dios: Yo seré para él un padre y él será para mí un hijo? Además, en otro pasaje, cuando introduce en el mundo a su primogénito, dice: Adórenlo todos los ángeles de Dios.

Aclamación Antes del Evangelio

R. Aleluya, aleluya.
Un día sagrado ha brillado para nosotros.
Vengan naciones, y adoren al Señor,
porque hoy ha descendido una gran luz sobre la tierra.
R. Aleluya.


Evangelio

Jn 1, 1-18 o 1, 1-5. 9-14

En el principio ya existía aquel que es la Palabra,
y aquel que es la Palabra estaba con Dios y era Dios.
Ya en el principio él estaba con Dios.
Todas las cosas vinieron a la existencia por él
y sin él nada empezó de cuanto existe.
Él era la vida, y la vida era la luz de los hombres.
La luz brilla en las tinieblas
y las tinieblas no la recibieron.

Hubo un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan.
Éste vino como testigo, para dar testimonio de la luz,
para que todos creyeran por medio de él.
Él no era la luz, sino testigo de la luz.

Aquel que es la Palabra era la luz verdadera,
que ilumina a todo hombre que viene a este mundo.
En el mundo estaba;
el mundo había sido hecho por él
y, sin embargo, el mundo no lo conoció.

Vino a los suyos y los suyos no lo recibieron;
pero a todos los que lo recibieron
les concedió poder llegar a ser hijos de Dios,
a los que creen en su nombre,
los cuales no nacieron de la sangre,
ni del deseo de la carne, ni por voluntad del hombre,
sino que nacieron de Dios.

Y aquel que es la Palabra se hizo hombre
y habitó entre nosotros.
Hemos visto su gloria,
gloria que le corresponde como a unigénito del Padre,
lleno de gracia y de verdad.

Juan el Bautista dio testimonio de él, clamando:
“A éste me refería cuando dije:
‘El que viene después de mí, tiene precedencia sobre mí,
porque ya existía antes que yo’ “.

De su plenitud hemos recibido todos gracia sobre gracia.
Porque la ley fue dada por medio de Moisés,
mientras que la gracia y la verdad vinieron por Jesucristo.
A Dios nadie lo ha visto jamás.
El Hijo unigénito, que está en el seno del Padre,
es quien lo ha revelado.

O bien:

1, 1-5. 9-14

En el principio ya existía aquel que es la Palabra,
y aquel que es la Palabra estaba con Dios y era Dios.
Ya en el principio él estaba con Dios.
Todas las cosas vinieron a la existencia por él
y sin él nada empezó de cuanto existe.
Él era la vida, y la vida era la luz de los hombres.
La luz brilla en las tinieblas
y las tinieblas no la recibieron.

Aquel que es la Palabra era la luz verdadera,
que ilumina a todo hombre que viene a este mundo.
En el mundo estaba;
el mundo había sido hecho por él
y, sin embargo, el mundo no lo conoció.

Vino a los suyos y los suyos no lo recibieron;
pero a todos los que lo recibieron
les concedió poder llegar a ser hijos de Dios,
a los que creen en su nombre,
los cuales no nacieron de la sangre,
ni del deseo de la carne, ni por voluntad del hombre,
sino que nacieron de Dios.

Y aquel que es la Palabra se hizo hombre
y habitó entre nosotros.
Hemos visto su gloria,
gloria que le corresponde como a unigénito del Padre,
lleno de gracia y de verdad.

XXXIII Domingo ordinario – 17 De Noviembre 2019

Primera lectura

Mal 3, 19-20

“Ya viene el día del Señor, ardiente como un horno, y todos los soberbios y malvados serán como la paja. El día que viene los consumirá, dice el Señor de los ejércitos, hasta no dejarles ni raíz ni rama. Pero para ustedes, los que temen al Señor, brillará el sol de justicia, que les traerá la salvación en sus rayos”.


Salmo Responsorial

Salmo 97, 5-6. 7-9a. 9bc

R. (cf. 9) Toda la tierra ha visto al Salvador.
Cantemos al Señor al son del arpa,,
aclamemos al son de los clarines
al Señor, nuestro Rey.
R. Toda la tierra ha visto al Salvador.
Alégrese el mar y el mundo submarino,
el orbe y todos los que en él habitan,
Que los ríos estallen en aplausos
y las montañas salten alegría. R.
R. Toda la tierra ha visto al Salvador.
Regocíjese todo ante el Señor,
porque ya viene a gobernar el orbe.
Justicia y rectitud serán las normas
con las que rija a todas las naciones.
R. Toda la tierra ha visto al Salvador.


Segunda lectura

2 Tes 3, 7-12

Hermanos: Ya saben cómo deben vivir para imitar mi ejemplo, puesto que, cuando estuve entre ustedes, supe ganarme la vida y no dependí de nadie para comer; antes bien, de día y de noche trabajé hasta agotarme, para no serles gravoso. Y no porque no tuviera yo derecho a pedirles el sustento, sino para darles un ejemplo que imitar. Así, cuando estaba entre ustedes, les decía una y otra vez: “El que no quiera trabajar, que no coma”.

Y ahora vengo a saber que algunos de ustedes viven como holgazanes, sin hacer nada, y además, entrometiéndose en todo. Les suplicamos a esos tales y les ordenamos, de parte del Señor Jesús, que se pongan a trabajar en paz para ganarse con sus propias manos la comida.

Aclamación antes del Evangelio

Lc 21, 28

R. Aleluya, aleluya.
Estén atentos y levanten la cabeza,
porque se acerca la hora de su liberación, dice el Señor.
R. Aleluya.


Evangelio

Lc 21, 5-19

En aquel tiempo, como algunos ponderaban la solidez de la construcción del templo y la belleza de las ofrendas votivas que lo adornaban, Jesús dijo: “Días vendrán en que no quedará piedra sobre piedra de todo esto que están admirando; todo será destruido”.

Entonces le preguntaron: “Maestro, ¿cuándo va a ocurrir esto y cuál será la señal de que ya está a punto de suceder?” Él les respondió: “Cuídense de que nadie los engañe, porque muchos vendrán usurpando mi nombre y dirán: ‘Yo soy el Mesías. El tiempo ha llegado’. Pero no les hagan caso. Cuando oigan hablar de guerras y revoluciones, que no los domine el pánico, porque eso tiene que acontecer, pero todavía no es el fin”.

Luego les dijo: “Se levantará una nación contra otra y un reino contra otro. En diferentes lugares habrá grandes terremotos, epidemias y hambre, y aparecerán en el cielo señales prodigiosas y terribles.

Pero antes de todo esto los perseguirán a ustedes y los apresarán; los llevarán a los tribunales y a la cárcel, y los harán comparecer ante reyes y gobernadores, por causa mía. Con esto darán testimonio de mí.

Grábense bien que no tienen que preparar de antemano su defensa, porque yo les daré palabras sabias, a las que no podrá resistir ni contradecir ningún adversario de ustedes.

Los traicionarán hasta sus propios padres, hermanos, parientes y amigos. Matarán a algunos de ustedes y todos los odiarán por causa mía. Sin embargo, no caerá ningún cabello de la cabeza de ustedes. Si se mantienen firmes, conseguirán la vida”.

Thirty-third Sunday in Ordinary Time – November 17, 2019

Fr. Tekle’s grapes were picked Nov. 8, 2019. The racoons had already harvested about 50% of our crop! The grapes have been crushed, fermented and pressed, see photos below.

Reading 1MAL 3:19-20A

Lo, the day is coming, blazing like an oven,
 when all the proud and all evildoers will be stubble,
 and the day that is coming will set them on fire,
 leaving them neither root nor branch,
 says the LORD of hosts.
 But for you who fear my name, there will arise
 the sun of justice with its healing rays.

Responsorial PsalmPS 98:5-6, 7-8, 9

R. (cf. 9)  The Lord comes to rule the earth with justice.
Sing praise to the LORD with the harp,
with the harp and melodious song.
With trumpets and the sound of the horn
sing joyfully before the King, the LORD.
R. The Lord comes to rule the earth with justice.
Let the sea and what fills it resound,
the world and those who dwell in it;
let the rivers clap their hands,
the mountains shout with them for joy.
R. The Lord comes to rule the earth with justice.
Before the LORD, for he comes,
for he comes to rule the earth,
he will rule the world with justice
and the peoples with equity.
R. The Lord comes to rule the earth with justice.

Reading 22 THES 3:7-12

Brothers and sisters:
You know how one must imitate us.
For we did not act in a disorderly way among you,
nor did we eat food received free from anyone.
On the contrary, in toil and drudgery, night and day
we worked, so as not to burden any of you.
Not that we do not have the right.
Rather, we wanted to present ourselves as a model for you,
so that you might imitate us.
In fact, when we were with you,
we instructed you that if anyone was unwilling to work,
neither should that one eat.
We hear that some are conducting themselves among you in a
disorderly way,
by not keeping busy but minding the business of others.
Such people we instruct and urge in the Lord Jesus Christ to work quietly
and to eat their own food.

AlleluiaLK 21:28

R. Alleluia, alleluia.
Stand erect and raise your heads
because your redemption is at hand.
R. Alleluia, alleluia.

GospelLK 21:5-19

While some people were speaking about
how the temple was adorned with costly stones and votive offerings,
Jesus said, “All that you see here–
the days will come when there will not be left
a stone upon another stone that will not be thrown down.”

Then they asked him,
“Teacher, when will this happen?
And what sign will there be when all these things are about to happen?”
He answered,
“See that you not be deceived,
for many will come in my name, saying,
‘I am he,’ and ‘The time has come.’
Do not follow them!
When you hear of wars and insurrections,
do not be terrified; for such things must happen first,
but it will not immediately be the end.”
Then he said to them,
“Nation will rise against nation, and kingdom against kingdom.
There will be powerful earthquakes, famines, and plagues
from place to place;
and awesome sights and mighty signs will come from the sky.

“Before all this happens, however,
they will seize and persecute you,
they will hand you over to the synagogues and to prisons,
and they will have you led before kings and governors
because of my name.
It will lead to your giving testimony.
Remember, you are not to prepare your defense beforehand,
for I myself shall give you a wisdom in speaking
that all your adversaries will be powerless to resist or refute.
You will even be handed over by parents, brothers, relatives, and friends,
and they will put some of you to death.
You will be hated by all because of my name,
but not a hair on your head will be destroyed.
By your perseverance you will secure your lives.”

XXXII Domingo ordinario – 10 De Noviembre 2019

Primera lectura

2 Mc 7, 1-2. 9-14

En aquellos días, arrestaron a siete hermanos junto con su madre. El rey Antíoco Epífanes los hizo azotar para obligarlos a comer carne de puerco, prohibida por la ley. Uno de ellos, hablando en nombre de todos, dijo: “¿Qué quieres saber de nosotros? Estamos dispuestos a morir antes que quebrantar la ley de nuestros padres”.

El rey se enfureció y lo mandó matar. Cuando el segundo de ellos estaba para morir, le dijo al rey: “Asesino, tú nos arrancas la vida presente, pero el rey del universo nos resucitará a una vida eterna, puesto que morimos por fidelidad a sus leyes”.

Después comenzaron a burlarse del tercero. Presentó la lengua como se lo exigieron, extendió las manos con firmeza y declaró confiadamente: “De Dios recibí estos miembros y por amor a su ley los desprecio, y de él espero recobrarlos”. El rey y sus acompañantes quedaron impresionados por el valor con que aquel muchacho despreciaba los tormentos.

Una vez muerto éste, sometieron al cuarto a torturas semejantes. Estando ya para expirar, dijo: “Vale la pena morir a manos de los hombres, cuando se tiene la firme esperanza de que Dios nos resucitará. Tú, en cambio, no resucitarás para la vida”


Salmo Responsorial

Salmo 16, 1. 5-6. 8b y 15

R. (15b) Al despertar, Señor, contemplaré tu rostro.
Señor, hazme justicia
y a mi clamor atiende;
presta oído a mi súplica,
pues mis labios no mienten.
R. Al despertar, Señor, contemplaré tu rostro.
Mis pies en tus caminos se mantuvieron firmes,
no tembló mi pisada.
A ti mi voz elevo, pues sé que me respondas.
Atiéndeme, Dios mío, y escucha mis palabras.
R. Al despertar, Señor, contemplaré tu rostro.
Protégeme, Señor, como a las niñas de tus ojos,
bajo la sombra de tus alas escóndeme,
pues yo, por serte fiel, contemplaré tu rostro
y al despertarme, espero saciarme de tu vista.
R. Al despertar, Señor, contemplaré tu rostro.


Segunda lectura

2 Tes 2, 16–3, 5

Hermanos: Que el mismo Señor nuestro, Jesucristo, y nuestro Padre Dios, que nos ha amado y nos ha dado gratuitamente un consuelo eterno y una feliz esperanza, conforten los corazones de ustedes y los dispongan a toda clase de obras buenas y de buenas palabras.

Por lo demás, hermanos, oren por nosotros para que la palabra del Señor se propague con rapidez y sea recibida con honor, como aconteció entre ustedes. Oren también para que Dios nos libre de los hombres perversos y malvados que nos acosan, porque no todos aceptan la fe.

Pero el Señor, que es fiel, les dará fuerza a ustedes y los librará del maligno. Tengo confianza en el Señor de que ya hacen ustedes y continuarán haciendo cuanto les he mandado. Que el Señor dirija su corazón para que amen a Dios y esperen pacientemente la venida de Cristo.

Aclamación antes del Evangelio

Apoc 1, 5. 6

R. Aleluya, aleluya.
Jesucristo es el primogénito de los muertos;
a él sea dada la gloria y el poder por siempre.
R. Aleluya.


Evangelio

Lc 20, 27-38

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús algunos saduceos. Como los saduceos niegan la resurrección de los muertos, le preguntaron: “Maestro, Moisés nos dejó escrito que si alguno tiene un hermano casado que muere sin haber tenido hijos, se case con la viuda para dar descendencia a su hermano. Hubo una vez siete hermanos, el mayor de los cuales se casó y murió sin dejar hijos. El segundo, el tercero y los demás, hasta el séptimo, tomaron por esposa a la viuda y todos murieron sin dejar sucesión. Por fin murió también la viuda. Ahora bien, cuando llegue la resurrección, ¿de cuál de ellos será esposa la mujer, pues los siete estuvieron casados con ella?”

Jesús les dijo: “En esta vida, hombres y mujeres se casan, pero en la vida futura, los que sean juzgados dignos de ella y de la resurrección de los muertos, no se casarán ni podrán ya morir, porque serán como los ángeles e hijos de Dios, pues él los habrá resucitado.

Y que los muertos resucitan, el mismo Moisés lo indica en el episodio de la zarza, cuando llama al Señor, Dios de Abraham, Dios de Isaac, Dios de Jacob. Porque Dios no es Dios de muertos, sino de vivos, pues para él todos viven”.

O bien: 

Lc 20, 27. 34-38

En aquel tiempo, Jesús dijo a los saduceos, que niegan la resurrección de los muertos:

“En esta vida, hombres y mujeres se casan, pero en la vida futura, los que sean juzgados dignos de ella y de la resurrección de los muertos, no se casarán ni podrán ya morir, porque serán como los ángeles e hijos de Dios, pues él los habrá resucitado.

Y que los muertos resucitan, el mismo Moisés lo indica en el episodio de la zarza, cuando llama al Señor, Dios de Abraham, Dios de Isaac, Dios de Jacob. Porque Diosno es Dios de muertos, sino de vivos, pues para él todos viven”.

Thirty-second Sunday in Ordinary Time – November 10, 2019

Reading 12 MC 7:1-2, 9-14

It happened that seven brothers with their mother were arrested
and tortured with whips and scourges by the king,
to force them to eat pork in violation of God’s law.
One of the brothers, speaking for the others, said:
“What do you expect to achieve by questioning us?
We are ready to die rather than transgress the laws of our ancestors.”

At the point of death he said:
“You accursed fiend, you are depriving us of this present life,
but the King of the world will raise us up to live again forever.
It is for his laws that we are dying.”

After him the third suffered their cruel sport.
He put out his tongue at once when told to do so,
and bravely held out his hands, as he spoke these noble words:
“It was from Heaven that I received these;
for the sake of his laws I disdain them;
from him I hope to receive them again.”
Even the king and his attendants marveled at the young man’s courage,
because he regarded his sufferings as nothing.

After he had died,
they tortured and maltreated the fourth brother in the same way.
When he was near death, he said,
“It is my choice to die at the hands of men
with the hope God gives of being raised up by him;
but for you, there will be no resurrection to life.”

Responsorial PsalmPS 17:1, 5-6, 8, 15

R. (15b)  Lord, when your glory appears, my joy will be full.
Hear, O LORD, a just suit;
attend to my outcry;
hearken to my prayer from lips without deceit.
R. Lord, when your glory appears, my joy will be full.
My steps have been steadfast in your paths,
my feet have not faltered.
I call upon you, for you will answer me, O God;
incline your ear to me; hear my word.
R. Lord, when your glory appears, my joy will be full.
Keep me as the apple of your eye,
hide me in the shadow of your wings.
But I in justice shall behold your face;
on waking I shall be content in your presence.
R. Lord, when your glory appears, my joy will be full.

Reading 22 THES 2:16-3:5

Brothers and sisters:
May our Lord Jesus Christ himself and God our Father,
who has loved us and given us everlasting encouragement
and good hope through his grace,
encourage your hearts and strengthen them in every good deed
and word.

Finally, brothers and sisters, pray for us,
so that the word of the Lord may speed forward and be glorified,
as it did among you,
and that we may be delivered from perverse and wicked people,
for not all have faith.
But the Lord is faithful;
he will strengthen you and guard you from the evil one.
We are confident of you in the Lord that what we instruct you,
you are doing and will continue to do.
May the Lord direct your hearts to the love of God
and to the endurance of Christ.

AlleluiaRV 1:5A, 6B

R. Alleluia, alleluia.
Jesus Christ is the firstborn of the dead;
to him be glory and power, forever and ever.
R. Alleluia, alleluia.

GospelLK 20:27-38

Some Sadducees, those who deny that there is a resurrection,
came forward and put this question to Jesus, saying,
“Teacher, Moses wrote for us,
If someone’s brother dies leaving a wife but no child,
his brother must take the wife
and raise up descendants for his brother.

Now there were seven brothers;
the first married a woman but died childless.
Then the second and the third married her,
and likewise all the seven died childless.
Finally the woman also died.
Now at the resurrection whose wife will that woman be?
For all seven had been married to her.”
Jesus said to them,
“The children of this age marry and remarry;
but those who are deemed worthy to attain to the coming age
and to the resurrection of the dead
neither marry nor are given in marriage.
They can no longer die,
for they are like angels;
and they are the children of God
because they are the ones who will rise.
That the dead will rise
even Moses made known in the passage about the bush,
when he called out ‘Lord, ‘
the God of Abraham, the God of Isaac, and the God of Jacob;
and he is not God of the dead, but of the living,
for to him all are alive.”

OrLK 20:27, 34-38

Some Sadducees, those who deny that there is a resurrection,
came forward.

Jesus said to them,
“The children of this age marry and remarry;
but those who are deemed worthy to attain to the coming age
and to the resurrection of the dead
neither marry nor are given in marriage.
They can no longer die,
for they are like angels;
and they are the children of God
because they are the ones who will rise.
That the dead will rise
even Moses made known in the passage about the bush,
when he called out ‘Lord, ‘
the God of Abraham, the God of Isaac, and the God of Jacob;
and he is not God of the dead, but of the living,
for to him all are alive.”