V Domingo Ordinario – 9 De Febrero 2020

Primera lectura

Is 58, 7-10

Esto dice el Señor:
“Comparte tu pan con el hambriento,
abre tu casa al pobre sin techo,
viste al desnudo
y no des la espalda a tu propio hermano.

Entonces surgirá tu luz como la aurora
y cicatrizarán de prisa tus heridas;
te abrirá camino la justicia
y la gloria del Señor cerrará tu marcha.

Entonces clamarás al Señor y él te responderá;
lo llamarás y él te dirá: ‘Aquí estoy’.

Cuando renuncies a oprimir a los demás
y destierres de ti el gesto amenazador
y la palabra ofensiva;
cuando compartas tu pan con el hambriento
y sacies la necesidad humillado,
brillará tu luz en las tinieblas
y tu oscuridad será como el mediodía’’.


Salmo Responsorial

Salmo 111, 4-5. 6-7. 8a y 9

R. (4a) El justo brilla como usa luz en las tinieblas.
Quien es justo, clemente y compasivo.
como una luz en las tinieblas brilla.
Quienes, compadecidos, prestan
y llevan su negocio honradamente
jamás se desvairán.
R. El justo brilla como usa luz en las tinieblas.
El justo no vacilará;
vivirá su recuerdo para siempre.
No temerá malas noticias,
porque en el Señor vive confiadamente.
R. El justo brilla como usa luz en las tinieblas.
Firme está y sin temor s corazón.
Al pobre da limosna,
obra siempre conforme a la justicia;
su frente se alzará llena de gloria.
R. El justo brilla como usa luz en las tinieblas.


Segunda lectura

1 Co 2, 1-5

Hermanos: Cuando llegué a la ciudad de ustedes para anunciarles el Evangelio, no busqué hacerlo mediante la elocuencia del lenguaje o la sabiduría humana, sino que resolví no hablarles sino de Jesucristo, más aún, de Jesucristo crucificado.

Me presenté ante ustedes débil y temblando de miedo. Cuando les hablé y les prediqué el Evangelio, no quise convencerlos con palabras de hombre sabio; al contrario, los convencí por medio del Espíritu y del poder de Dios, a fin de que la fe de ustedes dependiera del poder de Dios y no de la sabiduría de los hombres.


Aclamación antes del Evangelio

Jn 8, 12b

R. Aleluya, aleluya.
Yo soy la luz del mundo, dice el Señor;
el que me sigue tendrá la luz de la vida.
R. Aleluya.


Evangelio

Mt 5, 13-16

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Ustedes son la sal de la tierra. Si la sal se vuelve insípida, ¿con qué se le devolverá el sabor? Ya no sirve para nada y se tira a la calle para que la pise la gente.

Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad construida en lo alto de un monte; y cuando se enciende una vela, no se esconde debajo de una olla, sino que se pone sobre un candelero, para que alumbre a todos los de la casa.

Que de igual manera brille la luz de ustedes ante los hombres, para que viendo las buenas obras que ustedes hacen, den gloria a su Padre, que está en los cielos’’.

Fifth Sunday in Ordinary Time – February 9, 2020

Reading 1IS 58:7-10

Thus says the LORD:
Share your bread with the hungry,
shelter the oppressed and the homeless;
clothe the naked when you see them,
and do not turn your back on your own.
Then your light shall break forth like the dawn,
and your wound shall quickly be healed;
your vindication shall go before you,
and the glory of the LORD shall be your rear guard.
Then you shall call, and the LORD will answer,
you shall cry for help, and he will say: Here I am!
If you remove from your midst
oppression, false accusation and malicious speech;
if you bestow your bread on the hungry
and satisfy the afflicted;
then light shall rise for you in the darkness,
and the gloom shall become for you like midday.

Responsorial PsalmPS 112:4-5, 6-7, 8-9

R. (4a) The just man is a light in darkness to the upright.
or:
Alleluia.
Light shines through the darkness for the upright;
he is gracious and merciful and just.
Well for the man who is gracious and lends,
who conducts his affairs with justice.
R. The just man is a light in darkness to the upright.
or:
Alleluia.
He shall never be moved;
the just one shall be in everlasting remembrance.
An evil report he shall not fear;
his heart is firm, trusting in the LORD.
R. The just man is a light in darkness to the upright.
or:
Alleluia.
His heart is steadfast; he shall not fear.
Lavishly he gives to the poor;
His justice shall endure forever;
his horn shall be exalted in glory.
R. The just man is a light in darkness to the upright.
or:
Alleluia.

Reading 21 COR 2:1-5

When I came to you, brothers and sisters,
proclaiming the mystery of God,
I did not come with sublimity of words or of wisdom.
For I resolved to know nothing while I was with you
except Jesus Christ, and him crucified.
I came to you in weakness and fear and much trembling,
and my message and my proclamation
were not with persuasive words of wisdom,
but with a demonstration of Spirit and power,
so that your faith might rest not on human wisdom
but on the power of God.

AlleluiaJN 8:12

R. Alleluia, alleluia.
I am the light of the world, says the Lord;
whoever follows me will have the light of life.
R. Alleluia, alleluia.

GospelMT 5:13-16

Jesus said to his disciples:
“You are the salt of the earth.
But if salt loses its taste, with what can it be seasoned?
It is no longer good for anything
but to be thrown out and trampled underfoot.
You are the light of the world.
A city set on a mountain cannot be hidden.
Nor do they light a lamp and then put it under a bushel basket;
it is set on a lampstand,
where it gives light to all in the house.
Just so, your light must shine before others,
that they may see your good deeds
and glorify your heavenly Father.”

Fiesta de la Presentación del Señor – 2 De Febrero 2020

Giotto, 1304-1306Scrovegni (Arena) Chapel, Padua, Italy

Primera lectura

Mal 3, 1-4

Esto dice el Señor: “He aquí que yo envío a mi mensajero. Él preparará el camino delante de mí. De improviso entrará en el santuario el Señor, a quien ustedes buscan, el mensajero de la alianza a quien ustedes desean. Miren: Ya va entrando, dice el Señor de los ejércitos.

¿Quién podrá soportar el día de su venida? ¿Quién quedará en pie cuando aparezca? Será como fuego de fundición, como la lejía de los lavanderos. Se sentará como un fundidor que refina la plata; como a la plata y al oro, refinará a los hijos de Leví y así podrán ellos ofrecer, como es debido, las ofrendas al Señor. Entonces agradará al Señor la ofrenda de Judá y de Jerusalén, como en los días pasados, como en los años antiguos’’.


Salmo Responsorial

Salmo 23, 7. 8. 9. 10

R. (10b)  El Señor es el rey de la gloria.
¡Puertas, ábranse de par en par;
agrándense, portones eternos,
porque va a entrar el rey de la gloria! R.
R. El Señor es el rey de la gloria.
¿Y quién es el rey de la gloria?
Es el Señor, fuerte y poderoso,
el Señor, poderoso en la batalla. R.
R. El Señor es el rey de la gloria.
¡Puertas, ábranse de par en par;
agrándense, portones eternos,
porque va a entrar el rey de la gloria! R.
R. El Señor es el rey de la gloria.
¿Y quién es el rey de la gloria?
El Señor, Dios de los ejércitos,
es el rey de la gloria. R.
R. El Señor es el rey de la gloria.


Segunda lectura

Heb 2, 14-18

Hermanos: Todos los hijos de una familia tienen la misma sangre; por eso, Jesús quiso ser de nuestra misma sangre, para des¬truir con su muerte al diablo, que mediante la muerte, dominaba a los hombres, y para liberar a aquellos que, por temor a la muerte, vivían como esclavos toda su vida.

Pues como bien saben, Jesús no vino a ayudar a los ángeles, sino a los descendientes de Abraham; por eso tuvo que hacerse semejante a sus hermanos en todo, a fin de llegar a ser sumo sacerdote, misericordioso con ellos y fiel en las relaciones que median entre Dios y los hombres, y expiar así los pecados del pueblo. Como él mismo fue probado por medio del sufrimiento, puede ahora ayudar a los que están sometidos a la prueba.


Aclamación antes del Evangelio

Lc 2, 32

R.    Aleluya, aleluya.
Tú eres, Señor, la luz que alumbra a las naciones
y la gloria de tu pueblo, Israel.
R.    Aleluya.


Evangelio

Lc 2, 22-40

Transcurrido el tiempo de la purificación de María, según la ley de Moisés, ella y José llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley: Todo primogénito varón será consagrado al Señor, y también para ofrecer, como dice la ley, un par de tórtolas o dos pichones.

Vivía en Jerusalén un hombre llamado Simeón, varón justo y temeroso de Dios, que aguardaba el consuelo de Israel; en él moraba el Espíritu Santo, el cual le había revelado que no moriría sin haber visto antes al Mesías del Señor. Movido por el Espíritu, fue al templo, y cuando José y María entraban con el niño Jesús para cumplir con lo prescrito por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios, diciendo:

“Señor, ya puedes dejar morir en paz a tu siervo,
según lo que me habías prometido,
porque mis ojos han visto a tu Salvador,
al que has preparado para bien de todos los pueblos;
luz que alumbra a las naciones
y gloria de tu pueblo, Israel”.

El padre y la madre del niño estaban admirados de semejantes palabras. Simeón los bendijo, y a María, la madre de Jesús, le anunció: “Este niño ha sido puesto para ruina y resurgimiento de muchos en Israel, como signo que provocará contradicción, para que queden al descubierto los pensamientos de todos los corazones. Y a ti, una espada te atravesará el alma”.

Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era una mujer muy anciana. De joven, había vivido siete años casada, y tenía ya ochenta y cuatro años de edad. No se apartaba del templo ni de día ni de noche, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones. Ana se acercó en aquel momento, dando gracias a Dios y hablando del niño a todos los que aguardaban la liberación de Israel.

Y cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño iba creciendo y fortaleciéndose, se llenaba de sabiduría y la gracia de Dios estaba con él.

O bien:

Lc 2, 22-32

Transcurrido el tiempo de la purificación de María, según la ley de Moisés, ella y José llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley: Todo primogénito varón será consagrado al Señor, y también para ofrecer, como dice la ley, un par de tórtolas o dos pichones.

Vivía en Jerusalén un hombre llamado Simeón, varón justo y temeroso de Dios, que aguardaba el consuelo de Israel; en él moraba el Espíritu Santo, el cual le había revelado que no moriría sin haber visto antes al Mesías del Señor. Movido por el Espíritu, fue al templo, y cuando José y María entraban con el niño Jesús para cumplir con lo prescrito por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios, diciendo:

“Señor, ya puedes dejar morir en paz a tu siervo,
según lo que me habías prometido,
porque mis ojos han visto a tu Salvador,
al que has preparado para bien de todos los pueblos;
luz que alumbra a las naciones
y gloria de tu pueblo, Israel”.

Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.

Fra Angelico, Presentation of the Lord

Feast of the Presentation of the Lord – February 2, 2020

Giotto, 1304-1306Scrovegni (Arena) Chapel, Padua, Italy

Reading 1 MAL 3:1-4

Thus says the Lord GOD:
Lo, I am sending my messenger
to prepare the way before me;
And suddenly there will come to the temple
the LORD whom you seek,
And the messenger of the covenant whom you desire.
Yes, he is coming, says the LORD of hosts.
But who will endure the day of his coming?
And who can stand when he appears?
For he is like the refiner’s fire,
or like the fuller’s lye.
He will sit refining and purifying silver,
and he will purify the sons of Levi,
Refining them like gold or like silver
that they may offer due sacrifice to the LORD.
Then the sacrifice of Judah and Jerusalem
will please the LORD,
as in the days of old, as in years gone by.

Responsorial Psalm 24:7, 8, 9, 10

R.    (8) Who is this king of glory?  It is the Lord!
Lift up, O gates, your lintels;
reach up, you ancient portals,
that the king of glory may come in!
R.    Who is this king of glory?  It is the Lord!
Who is this king of glory?
The LORD, strong and mighty,
the LORD, mighty in battle.
R.    Who is this king of glory?  It is the Lord!
Lift up, O gates, your lintels;
reach up, you ancient portals,
that the king of glory may come in!
R.    Who is this king of glory?  It is the Lord!
Who is this king of glory?
The LORD of hosts; he is the king of glory.
R.    Who is this king of glory?  It is the Lord!

Reading 2HEB 2:14-18

Since the children share in blood and flesh,
Jesus likewise shared in them,
that through death he might destroy the one
who has the power of death, that is, the Devil,
and free those who through fear of death
had been subject to slavery all their life.
Surely he did not help angels
but rather the descendants of Abraham;
therefore, he had to become like his brothers and sisters
in every way,
that he might be a merciful and faithful high priest before God
to expiate the sins of the people.
Because he himself was tested through what he suffered,
he is able to help those who are being tested.

AlleluiaLK 2:32

R. Alleluia, alleluia.
A light of revelation to the Gentiles,
and glory for your people Israel.
R. Alleluia, alleluia.

GospelLK 2:22-40 OR 2:22-32

When the days were completed for their purification
according to the law of Moses,
Mary and Joseph took Jesus up to Jerusalem
to present him to the Lord,
just as it is written in the law of the Lord,
Every male that opens the womb shall be consecrated to the Lord,
and to offer the sacrifice of
a pair of turtledoves or two young pigeons,
in accordance with the dictate in the law of the Lord.

Now there was a man in Jerusalem whose name was Simeon.
This man was righteous and devout,
awaiting the consolation of Israel,
and the Holy Spirit was upon him.
It had been revealed to him by the Holy Spirit
that he should not see death
before he had seen the Christ of the Lord.
He came in the Spirit into the temple;
and when the parents brought in the child Jesus
to perform the custom of the law in regard to him,
he took him into his arms and blessed God, saying:

“Now, Master, you may let your servant go
in peace, according to your word,
for my eyes have seen your salvation,
which you prepared in the sight of all the peoples:
a light for revelation to the Gentiles,
and glory for your people Israel.”

The child’s father and mother were amazed at what was said about him;
and Simeon blessed them and said to Mary his mother,
“Behold, this child is destined
for the fall and rise of many in Israel,
and to be a sign that will be contradicted
–and you yourself a sword will pierce–
so that the thoughts of many hearts may be revealed.”
There was also a prophetess, Anna,
the daughter of Phanuel, of the tribe of Asher.
She was advanced in years,
having lived seven years with her husband after her marriage,
and then as a widow until she was eighty-four.
She never left the temple,
but worshiped night and day with fasting and prayer.
And coming forward at that very time,
she gave thanks to God and spoke about the child
to all who were awaiting the redemption of Jerusalem.

When they had fulfilled all the prescriptions
of the law of the Lord,
they returned to Galilee, to their own town of Nazareth.
The child grew and became strong, filled with wisdom;
and the favor of God was upon him.

or

When the days were completed for their purification
according to the law of Moses,
Mary and Joseph took Jesus up to Jerusalem
to present him to the Lord,
just as it is written in the law of the Lord,
Every male that opens the womb shall be consecrated to the Lord,
and to offer the sacrifice of
a pair of turtledoves or two young pigeons,
in accordance with the dictate in the law of the Lord.

Now there was a man in Jerusalem whose name was Simeon.
This man was righteous and devout,
awaiting the consolation of Israel,
and the Holy Spirit was upon him.
It had been revealed to him by the Holy Spirit
that he should not see death
before he had seen the Christ of the Lord.
He came in the Spirit into the temple;
and when the parents brought in the child Jesus
to perform the custom of the law in regard to him,
he took him into his arms and blessed God, saying:

“Now, Master, you may let your servant go
in peace, according to your word,
for my eyes have seen your salvation,
which you prepared in the sight of all the peoples:
a light for revelation to the Gentiles,
and glory for your people Israel.”

Fra Angelico, Presentation of the Lord

III Domingo Ordinario – 26 De Enero 2020

Duccio, Jesus Calls Peter and Andrew, 1308-1311, National Gallery of Art

Primera lectura

Is 8, 23b–9, 3

En otro tiempo, el Señor humilló al país de Zabulón y al país de Neftalí; pero en el futuro llenará de gloria el camino del mar, más allá del Jordán, en la región de los paganos.El pueblo que habitaba en tinieblas
vio una gran luz;
sobre los que vivían en tierra de sombras,
una luz resplandeció.Engrandeciste a tu pueblo
e hiciste grande su alegría.
Se gozan en tu presencia como gozan al cosechar,
como se alegran al repartirse el botín.Porque tú quebrantaste su pesado yugo,
la barra que oprimía sus hombros
y el cetro de su tirano,
como en el día de Madián.


Salmo Responsorial

Salmo 26, 1. 4. 13-14

R. (1a) El Señor es mi luz y mi salvación.
El Señor es mi luz y mi salvación,
¿a quién voy a tenerle miedo?
El Señor es la defensa de mi vida,
¿quién podrá hacerme temblar? 
R. El Señor es mi luz y mi salvación.
Lo único que pido, lo único que busco
es vivir en la casa del Señor toda mi vida,
para disfrutar las bondades del Señor 
y estar continuamente en su presencia. 
R. El Señor es mi luz y mi salvación.
La bondad del Señor espero ver
en esta misma vida.
Armate de valor y fortaleza
y en el Señor confía. 
R. El Señor es mi luz y mi salvación.

Segunda lectura

1 Co 1, 10-13. 17

Hermanos: Los exhorto, en nombre de nuestro Señor Jesucristo, a que todos vivan en concordia y no haya divisiones entre ustedes, a que estén perfectamente unidos en un mismo sentir y en un mismo pensar.Me he enterado, hermanos, por algunos servidores de Cloe, de que hay discordia entre ustedes. Les digo esto, porque cada uno de ustedes ha tomado partido, diciendo: “Yo soy de Pablo, yo de Apolo, yo de Pedro, yo de Cristo”. ¿Acaso Cristo está dividido? ¿Es que Pablo fue crucificado por ustedes? ¿O han sido bautizados ustedes en nombre de Pablo?Por lo demás, no me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el Evangelio, y eso, no con sabiduría de palabras, para no hacer ineficaz la cruz de Cristo.


Aclamación antes del Evangelio

Mt 4, 23

R. Aleluya, aleluya.
Jesús predicaba la buena nueva del Reino
y curaba las enfermedades y dolencias del pueblo. 
R. Aleluya.


Evangelio

Mt 4, 12-23

Al enterarse Jesús de que Juan había sido arrestado, se retiró a Galilea, y dejando el pueblo de Nazaret, se fue a vivir a Cafarnaúm, junto al lago, en territorio de Zabulón y Neftalí, para que así se cumpliera lo que había anunciado el profeta Isaías:

Tierra de Zabulón y Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los paganos. El pueblo que habitaba en tinieblas vio una gran luz. Sobre los que vivían en tierra de sombras una luz resplandeció.

Desde entonces comenzó Jesús a predicar, diciendo: “Conviértanse, porque ya está cerca el Reino de los cielos”.

Una vez que Jesús caminaba por la ribera del mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simón, llamado después Pedro, y Andrés, los cuales estaban echando las redes al mar, porque eran pescadores. Jesús les dijo: “Síganme y los haré pescadores de hombres”. Ellos inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Pasando más adelante, vio a otros dos hermanos, Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que estaban con su padre en la barca, remendando las redes, y los llamó también. Ellos, dejando enseguida la barca y a su padre, lo siguieron.

Andaba por toda Galilea, enseñando en las sinagogas y proclamando la buena nueva del Reino de Dios y curando a la gente de toda enfermedad y dolencia.

Palabra del Señor.

O bien:

Mt 4, 12-17

Al enterarse Jesús de que Juan había sido arrestado, se retiró a Galilea, y dejando el pueblo de Nazaret, se fue a vivir a Cafarnaúm, junto al lago, en territorio de Zabulón y Neftalí, para que así se cumpliera lo que había anunciado el profeta Isaías:

Tierra de Zabulón y Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los paganos. El pueblo que habitaba en tinieblas vio una gran luz. Sobre los que vivían en tierra de sombras una luz resplandeció.

Desde entonces comenzó Jesús a predicar, diciendo: “Conviértanse, porque ya está cerca el Reino de los cielos”.

Third Sunday in Ordinary Time – January 26, 2020

Duccio, Jesus Calls Peter and Andrew, 1308-1311, National Gallery of Art

Reading 1IS 8:23—9:3

First the Lord degraded the land of Zebulun
and the land of Naphtali;
but in the end he has glorified the seaward road,
the land west of the Jordan,
the District of the Gentiles.

Anguish has taken wing, dispelled is darkness:
for there is no gloom where but now there was distress.
The people who walked in darkness
have seen a great light;
upon those who dwelt in the land of gloom
a light has shone.
You have brought them abundant joy
and great rejoicing,
as they rejoice before you as at the harvest,
as people make merry when dividing spoils.
For the yoke that burdened them,
the pole on their shoulder,
and the rod of their taskmaster
you have smashed, as on the day of Midian.

Responsorial PsalmPS 27:1, 4, 13-14

R. (1a) The Lord is my light and my salvation.
The LORD is my light and my salvation;
whom should I fear?
The LORD is my life’s refuge;
of whom should I be afraid?
R. The Lord is my light and my salvation.
One thing I ask of the LORD;
this I seek:
To dwell in the house of the LORD
all the days of my life,
That I may gaze on the loveliness of the LORD
and contemplate his temple.
R. The Lord is my light and my salvation.
I believe that I shall see the bounty of the LORD
in the land of the living.
Wait for the LORD with courage;
be stouthearted, and wait for the LORD.
R. The Lord is my light and my salvation.

Reading 21 COR 1:10-13, 17

I urge you, brothers and sisters, in the name of our Lord Jesus Christ,
that all of you agree in what you say,
and that there be no divisions among you,
but that you be united in the same mind and in the same purpose.
For it has been reported to me about you, my brothers and sisters,
by Chloe’s people, that there are rivalries among you.
I mean that each of you is saying,
“I belong to Paul,” or “I belong to Apollos,”
or “I belong to Cephas,” or “I belong to Christ.”
Is Christ divided?
Was Paul crucified for you?
Or were you baptized in the name of Paul?
For Christ did not send me to baptize but to preach the gospel,
and not with the wisdom of human eloquence,
so that the cross of Christ might not be emptied of its meaning.

AlleluiaMT 4:23

R. Alleluia, alleluia.
Jesus proclaimed the Gospel of the kingdom
and cured every disease among the people.
R. Alleluia, alleluia.

GospelMT 4:12-23 OR 4:12-17

When Jesus heard that John had been arrested,
he withdrew to Galilee.
He left Nazareth and went to live in Capernaum by the sea,
in the region of Zebulun and Naphtali,
that what had been said through Isaiah the prophet
might be fulfilled:
Land of Zebulun and land of Naphtali,
the way to the sea, beyond the Jordan,
Galilee of the Gentiles,
the people who sit in darkness have seen a great light,
on those dwelling in a land overshadowed by death
light has arisen.

From that time on, Jesus began to preach and say,
“Repent, for the kingdom of heaven is at hand.”

As he was walking by the Sea of Galilee, he saw two brothers,
Simon who is called Peter, and his brother Andrew,
casting a net into the sea; they were fishermen.
He said to them,
“Come after me, and I will make you fishers of men.”
At once they left their nets and followed him.
He walked along from there and saw two other brothers,
James, the son of Zebedee, and his brother John.
They were in a boat, with their father Zebedee, mending their nets.
He called them, and immediately they left their boat and their father
and followed him.
He went around all of Galilee,
teaching in their synagogues, proclaiming the gospel of the kingdom,
and curing every disease and illness among the people.

or

When Jesus heard that John had been arrested,
he withdrew to Galilee.
He left Nazareth and went to live in Capernaum by the sea,
in the region of Zebulun and Naphtali,
that what had been said through Isaiah the prophet
might be fulfilled:
Land of Zebulun and land of Naphtali,
the way to the sea, beyond the Jordan,
Galilee of the Gentiles,
the people who sit in darkness have seen a great light,
on those dwelling in a land overshadowed by death
light has arisen.

From that time on, Jesus began to preach and say,
“Repent, for the kingdom of heaven is at hand.”

II Domingo Ordinario – 19 De Enero 2020

Primera lectura

Is 49, 3. 5-6

El Señor me dijo:
“Tú eres mi siervo, Israel;
en ti manifestaré mi gloria”.Ahora habla el Señor,
el que me formó desde el seno materno,
para que fuera su servidor,
para hacer que Jacob volviera a él
y congregar a Israel en torno suyo
–tanto así me honró el Señor
y mi Dios fue mi fuerza–.
Ahora, pues, dice el Señor:
“Es poco que seas mi siervo
sólo para restablecer a las tribus de Jacob
y reunir a los sobrevivientes de Israel;
te voy a convertir en luz de las naciones,
para que mi salvación llegue
hasta los últimos rincones de la tierra”.


Salmo Responsorial

Salmo 39, 2 y 4ab. 7-8a. 8b-9. 10

R. (8a y 9a) Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.
Esperé en el Señor con gran confianza,
él se inclinó hacia mí y escuchó mis plegarias. 
El me puso en la boca un canto nuevo,
un himno a nuestro Dios. 
R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.
Sacrificios y ofrendas no quisiste,
abriste, en cambio, mis oídos a tu voz.
No exigiste holocaustos por la culpa, 
así que dije: “Aquí estoy”. 
R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.
En tus libros se me ordena
hacer tu voluntad;
esto es, Señor, lo que deseo: 
tu ley en medio de mi corazón. 
R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.
He anunciado tu justicia
en la gran asamblea;
no he cerrado mis labios:
tú lo sabes, Señor. 
R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

Segunda lectura

1 Co 1, 1-3

Yo, Pablo, apóstol de Jesucristo por voluntad de Dios, y Sóstenes, mi colaborador, saludamos a la comunidad cristiana que está en Corinto. A todos ustedes, a quienes Dios santificó en Cristo Jesús y que son su pueblo santo, así como a todos aquellos que en cualquier lugar invocan el nombre de Cristo Jesús, Señor nuestro y Señor de ellos, les deseo la gracia y la paz de parte de Dios, nuestro Padre, y de Cristo Jesús, el Señor.


Aclamación antes del Evangelio

Jn 1, 14. 12b

R. Aleluya, aleluya.
Aquel que es la Palabra se hizo hombre
y habitó entre nosotros.
A todos los que lo recibieron
les concedió poder llegar a ser hijos de Dios.
R. Aleluya.


Evangelio

Jn 1, 29-34

En aquel tiempo, vio Juan el Bautista a Jesús, que venía hacia él, y exclamó: “Éste es el Cordero de Dios, el que quita el pecado del mundo. Éste es aquel de quien yo he dicho: ‘El que viene después de mí, tiene precedencia sobre mí, porque ya existía antes que yo’. Yo no lo conocía, pero he venido a bautizar con agua, para que él sea dado a conocer a Israel”.Entonces Juan dio este testimonio: “Vi al Espíritu descender del cielo en forma de paloma y posarse sobre él. Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: ‘Aquel sobre quien veas que baja y se posa el Espíritu Santo, ése es el que ha de bautizar con el Espíritu Santo’. Pues bien, yo lo vi y doy testimonio de que éste es el Hijo de Dios”.

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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.